El Refugio 11(a 4.050 metros de altura), en el Monte Elbrus(5.642 m), fue una construcción nacida para la ciencia y el alpinismo pero que en 1942 se transformó en un punto estratégico y simbólico de la Segunda Guerra Mundial en el frente del Cáucaso
Corre el año 1942. La Segunda Guerra Mundial atraviesa un momento crítico: doce países ya han caído ante el poderío alemán. Tras la Operación Barbarroja y la Op. Fall Blau, la Unión Soviética resiste con fiereza la invasión alemana.
Mientras la atención del mundo se concentra en ciudades estratégicas como Stalingrado, un pequeño grupo de montañistas alemanes de élite recibe una misión peculiar: conquistar el monte Elbrus. ¿Qué valor podía esconder aquel inhóspito pico en medio de la guerra más encarnizada del siglo?

El Monte Elbrus, protagonista de esta historia, se alza en el corazón de la cordillera del Cáucaso, en la actual república rusa de Kabardia-Balkaria, cerca de la frontera con Georgia.
Con 5.642 metros sobre el nivel del mar, es la montaña más alta de Europa, razón por la cual forma parte de las célebres Siete Cumbres.

Se trata de un volcán inactivo, de cumbres gemelas. El pico occidental (5.642 metros de altura) y el oriental (5.621 m), cubierto permanentemente por glaciares que alimentan ríos muy caudalosos.
A diferencia de los Alpes, el Elbrus se eleva de forma aislada sobre mesetas y valles, lo que le da un aspecto dominante sobre el paisaje circundante.
Una montaña sin duda codiciada por montañistas que buscan conquistarla y cumplir con el desafío Seven Summits, que consiste en ascender la montaña más alta de cada continente.
Durante el verano de 1942 el desafío del ejército alemán era muy distinto. El grupo de ejércitos “A” buscaban cumplir los objetivos de la ambiciosa Operación Edelweiss: la captura total de los pozos petrolíferos de Maykop, Grozni y Bakú.
Era bastante obvio, desde el principio de la operación, que todas las zonas al norte de las montañas del Cáucaso debían ser capturadas, hasta Stalingrado ( de esta manera, el cordón montañoso principal funcionaria como una barrera natural contra las tropas soviéticas al sur, completando la defensa de los pozos petrolíferos para su posterior uso ).

Para esta cruenta tarea, se desplegaron las tropas especiales para las operaciones en montaña, los Gebirgsjagers.
A estas duras tropas de elite les confiaron la misión de capturar un particular refugio en la base del Elbrus, a 4000 metros de altura sobre el nivel del mar.donde tendría lugar uno de los combates más inusuales de toda la guerra.

El origen del Refugio 11 (Приют одиннадцати) se remonta a 1909, cuando once miembros de la sociedad Montañista del Cáucaso, acamparon en plena ascensión al Elbrus, alrededor de los 4 050 metros de altitud. Antes de partir, pintaron sobre las rocas la inscripción “Приют 11” (“Refugio 11”).
Este grupo de once alpinistas que logró hacer cumbre en el monte, propuso levantar, en el año 1932, una instalación permanente y moderna. De ese gesto nació el proyecto que, años después, se materializaría en el Refugio 11.

Entre 1938 y 1939, bajo el diseño del ingeniero, arquitecto y alpinista Nikolái M. Pópov, se edificó en el sitio una imponente y moderna estructura de tres pisos, conformada por una planta de piedra y dos superiores de estructura de madera con aislamiento térmico, revestida en chapa galvanizada, destinada a alojar a más de 100 personas.
El edificio era comparable a un hotel de lujo en altura; contaba con cocina, duchas, salón comedor para cincuenta personas, sauna, calefacción central, agua corriente, iluminación e incluso una estética tipo hotel alpino lujoso, lo que le valió el apodo de “el hotel sobre las nubes”. Su construcción fue completada en otoño de 1939, convirtiéndose en el refugio de montaña más alto de Europa.


El Refugio 11 se erigió rápidamente en centro de montañismo soviético, destino habitual de expediciones, entrenamientos y estudios científicos. En él se realizaron investigaciones geológicas, meteorológicas y fisiológicas. En los años de posguerra, se mantuvo como polo de alpinismo hasta convertirse en base emblemática de la escalada al Elbrús.
Heinz Groth, alemán nacido en 1906 en la ciudad de Hannover, tras completar su formación en terreno alpino, fue oficial de reserva del Gebirgsjäger-Regiment 99, prestando servicios en posiciones clave como Zugführer (líder de pelotón) hasta funciones en el Estado Mayor de la 1. División de Montaña.
A comienzos de agosto de 1942, el comandante de la 1. División de Montaña, Generalmajor Hubert Lanz, ordenó a Groth crear una unidad de élite. Esta "compañía Groth”, compuesta por los mejores escaladores y soldados de montaña de la 1ª y 4ª división, tenía como misión capturar el Monte Elbrus, tanto por su valor estratégico como propagandístico.
El 17 de agosto de 1942, Groth comienza la misión para tomar la posición del Elbrus. Forma una patrulla de reconocimiento con un puñado de 15 hombres. Las cartas topográficas disponibles eran imprecisas y engañosas: en los mapas señalados por Groth faltaban varios refugios y las cotas no coincidían con la realidad en terreno.
Esta carencia condicionó la preparación y la ruta de aproximación.

Con mapas tan imprecisos y completamente desconectado de las condiciones locales, el capitán Groth, junto con un señalero, partió el 17 de agosto a las 03:00 hs para encontrar la patrulla de reconocimiento del subalterno Schneider para obtener información de inteligencia lo antes posible.
El resto de su pequeño destacamento recibió la orden de esperar a la columna de mulas, y, en cuanto llegara, seguirlos.


Al amanecer, el capitán Groth y su señalero se encontraban a la altura del paso de Hotu-Tau (3546 metros). Ante ellos se extendían las lenguas de los glaciares Azau, Gara-Bashish, Terskol y Dzhika-Ugon-Kes, que se extendían 17 kilómetros de oeste a este.
Groth no podía creer lo que veía cuando en medio de este desierto erosionado y helado, atravesado por numerosas grietas, a seis kilómetros de distancia, en un acantilado 650 metros más arriba, vio un hotel recubierto de metal, brillando bajo el sol.

A través de testimonios y varios documentos oficiales del Bundesarchive sobre la captura de la posición, tendremos varias perspectivas para tener una conclusión concreta de los acontecimientos en cuestión.
El primer documento es un informe hecho por Mang, fechado el 05/09/1942:
“Si bien inicialmente era posible asumir que sería posible alcanzar la cima del Elbrus evitando una colisión con el enemigo, el reconocimiento realizado cambió por completo estas ideas.
El punto clave para el ascenso y el control de la cima del Elbrús era el Refugio 11, ubicado en una altura dominante en medio del hielo. Mientras tanto, llegaron noticias de que, desde el lado opuesto del valle ocupado por el enemigo, las fuerzas bolcheviques avanzaban en dirección a las posiciones alemanas.
Era necesario tomar medidas de seguridad y preparar a las tropas para el combate. El capitán Groth, quien pretendía tomar él solo el Refugio 11, tenía además que determinar si estaba ocupado por los rusos.
El capitán Groth se dirigió al edificio agitando su pañuelo, de donde salieron a recibirlo dos rusos. En el lugar estaban acuartelados tres oficiales y seis soldados más. Con gran dificultad, el capitán Groth dejó claro a los rusos que estaban rodeados y atrapados. Sin embargo, los rusos no reaccionaron a esta información, y tomaron como prisionero al capitán Groth.
Tras conversaciones posteriores entre oficiales y soldados, quedó claro que los rusos lo llevarían por su propio camino a otro lugar. Cuando los oficiales descendieron primero, el capitán Groth aprovechó la oportunidad para capturar a los soldados restantes y solicitar refuerzos de inmediato.
De esta manera, gracias a las decisivas acciones de Groth y suerte, fue posible tomar el edificio. Sin saberlo, acababan de capturar la estación meteorológica de montaña más alta de la Unión Soviética.”

En un reporte del soldado Zwerger, miembro del grupo de reconocimiento, titulado "La conquista del Elbrus" fechado el 28/08/1942, da detalles más precisos de los eventos que acontecieron:
"El 17 de agosto a las 11:00 iniciamos la marcha a través del glaciar Azau. El sol golpeaba con fuerza y las mochilas parecían aplastarnos, pero la visión de aquellas paredes de hielo era tan magnífica que compensaba el esfuerzo. Por la tarde alcanzamos el refugio oriental del Elbrus (Elbrus-Vostochny), que nuestro capitán había señalado como objetivo prioritario.
Con un pequeño destacamento, avanzó hacia el Refugio 11 y comprobó que aún estaba ocupado por los rusos. Se acercó solo a dos centinelas armados, hombres corpulentos de origen pamiri. Intentó saludarlos con un apretón de manos, pero ellos no valoraron el gesto: lo apresaron y lo condujeron ante dos oficiales soviéticos.
Tras un breve intercambio, el capitán les aseguró que estaban rodeados y que la resistencia sería inútil, aunque en realidad éramos pocos y teníamos órdenes estrictas de no disparar. Los oficiales soviéticos, tras dudar, se retiraron del lugar y ordenaron a los centinelas trasladar a nuestro capitán hacia la estación meteorológica situada un poco más arriba: el ahora Refugio Edelweiss. Allí encontró una mesa servida con tortas y dulces. Los guardias, aún con los fusiles entre las rodillas, lo invitaron a compartir la comida.
En ese momento, nuestro capitán les comunicó que desde ahora él mandaba allí y que podían deponer sus armas. Al principio dudaron, pero al final, entre risas nerviosas, apilaron sus fusiles y hasta una ametralladora en la esquina del refugio. Acto seguido, Groth salió, agitó un pañuelo blanco, y el pequeño destacamento alemán se adelantó sin disparar un solo tiro. Así, a 4.200 metros de altura, el gran refugio pasó a manos nuestras sin combate.
Esa noche, exhaustos y con la dificultad de respirar en la altura, apenas pudimos dormir. Antes de meterme en el saco, contemplé las cumbres iluminadas bajo las estrellas, y sentí que participaba de algo más grande que una operación militar. Era la vida misma de las montañas, imperturbable y eterna. Y me embargó el orgullo de poder decir: Soy un soldado alemán, un cazador de montaña, y formo parte de una expedición que quedará en la historia."

La información menos detallada sobre estos acontecimientos está contenida en el informe del propio capitán Groth titulado "Informe sobre la ascensión al Elbrús con la ayuda de una compañía de la 1ª división de montaña", compilado en el Refugio 11, el 26 de agosto de 1942:
"El primer contacto con el enemigo se produjo el 17 de agosto de 1942, cuando el propio comandante de la compañía de gran altitud salió en misión de reconocimiento hacia el refugio del Elbrus.
En el edificio, situado en las estribaciones meridionales del pico Elbrus-Vostochny, se encontraban tres oficiales soviéticos y ocho soldados. El altímetro marcaba 4.200 metros de altura, lo que daba a la posición un dominio absoluto sobre la cuenca glaciar y las rutas de acceso a los pasos orientales.
La ocupación del refugio resultó relativamente sencilla: parte de la guarnición soviética fue capturada, mientras que otros soldados se dispersaron en retirada. Una vez consolidada la posición, los alemanes rebautizaron el lugar como “Casa General Lanz”, en honor al comandante de la 1.º división de Montaña. Esta designación se sumaba a la ya existente “Refugio Edelweiss”, nombre dado a la estación meteorológica tomada anteriormente."

Tenemos también un informe del lado soviético, que comenta sobre la unidad encargada de vigilar el refugio 11.
Diario de Combate del 214º Regimiento de Caballería:
15 de agosto de 1942
“Se envió un destacamento de reconocimiento compuesto por 10 hombres bajo el mando del teniente júnior Khasanov hacia el Monte Elbrus y el Refugio 11.”
17 de agosto de 1942
“En la dirección indicada se encontró un grupo de reconocimiento enemigo, que, aprovechando la falta de atención de la patrulla, capturó al destacamento de la estación; el sargento Sterlikov y dos soldados con una ametralladora ligera. El teniente júnior Khasanov regresó al punto de partida.”
18 de agosto de 1942
Durante un choque en una misión de reconocimiento en dirección a Azau, el teniente júnior Khasanov, arrojando su subfusil, huyó vergonzosamente hacia las filas del Ejército Rojo.”
Una vez concretada la captura de las posiciones soviéticas, los Gebirgsjagers, se prepararon rápidamente para intentar tomar la cumbre del Elbrus. El refugio 11 pasó a llamarse (temporalmente) Refugio Edelweiss o Casa General Lanz, en honor al general de la 1ª división.
Los hombres de Groth hicieron su primer intento fallido de alcanzar la cima el 19 de agosto, impedido por mal tiempo que se prolongó durante días. Aun así, sus intentos dieron sus frutos.
Con un esfuerzo máximo, un grupo combinado entre 8 hombres de la 1ª y la 4ª División de montaña, bajo el mando del teniente Leupold, azotado por vientos fuertes, izó la bandera de guerra alemana y las banderas de ambas divisiones a las 11:00 h del 21 de agosto en lo que pensaron era la cumbre.

El ataque a la cumbre se informó cómo un total éxito, pero Adolf Hitler entró en cólera al saber de la misión, amenazando penalizar bajo tribunal militar a todos los involucrados.
Según las memorias de Albert Speer, Hitler “entraba en cólera” con bastante frecuencia, pero rara vez lo hizo como cuando recibió la noticia de la ascensión al Elbrús. Incluso en los días siguientes, maldijo persistentemente a esos "escaladores locos que merecen un juicio militar". Afirmaba indignado que, en medio de la guerra, “habían sucumbido a su ambición estúpida y habían escalado ese estúpido pico".
Ante la ausencia de fotografías convincentes, se organizó una segunda ascensión el 23 de agosto, que corrigió la ubicación errónea de la primera. Sin embargo, las fotos tomadas en esta ocasión resultaron mediocres y no cumplieron con las expectativas propagandísticas.
Para subsanar el problema, se envió al camarógrafo Hans Ertl, quien el 7 de septiembre, aprovechando un clima despejado, logró registrar imágenes y filmaciones de una tercera expedición en la cumbre del Elbrus.
El material fue ampliamente difundido en noticieros y revistas, generando gran repercusión. No obstante, la escena de la bandera ondeando en la cima era en realidad una reconstrucción.

Más allá de estas victorias alemanas, el Cáucaso no fue totalmente conquistado. Casi todos los pasos de la Cordillera Principal del Cáucaso fueron defendidos con éxito por las tropas soviéticas, impidiendo que el ejército alemán alcanzara el Mar Negro y los ansiados pozos petrolíferos.
Las tropas soviéticas intentaron repetidamente expulsar a los alemanes del Refugio 11. Sin embargo, las favorables condiciones del terreno para los defensores y las posiciones bien fortificadas de las tropas alemanas no lo permitieron.
El 3 de septiembre de 1942, la compañía del teniente Guren Grigoryants recibió la orden de recuperar el Refugio 11, como también la casa "picket 105”, apodada por estar a 10,5 km de Terskol. La unidad, integrada por infantería convencional, no estaba preparada para un combate en alta montaña: vestían uniforme estándar, sin ropa adecuada para clima extremo, tampoco contaban con preparación física ni con mapas detallados del terreno.

El contraste con sus adversarios era evidente. La División Edelweiss alemana estaba equipada con material especializado de montaña, esquíes, morteros y cartas topográficas precisas. En tales condiciones, los intentos soviéticos partían con claras desventajas desde el comienzo.
La compañía avanzó inicialmente bajo una densa niebla que ofrecía cierta cobertura, pero al aproximarse al Refugio 11 la bruma se disipó y, de repente, quedaron expuestos al fuego cruzado de ametralladoras y fusiles alemanes situados en posiciones dominantes. Sin margen para retirarse ni reorganizarse, la columna fue diezmada en pocos minutos.
Los partes de combate soviéticos registran que, pese a las pérdidas, el teniente Grigoryants arengó a sus hombres con el grito de “¡Hurra, por Stalin!”, y lanzó dos asaltos más contra el refugio. Su valentía no cambió el desenlace. La unidad fue prácticamente aniquilada en lo que después se consideró un asalto suicida. Incluso el Capitán Groth, reconoció que los soviéticos “a pesar de las enormes pérdidas, continuaron con aquel asalto sin sentido”.
Poco después de la derrota de las tropas alemanas en Stalingrado, la famosa batalla más sangrienta de la historia, la situación en el Cáucaso cambió drásticamente.
La posibilidad de un flanqueo soviético forzó a los alemanes a retirarse de sus posiciones en la región. Entre el 10 y el 11 de enero de 1943, las unidades de montaña alemanas evacuaron los desfiladeros de Baksan y abandonaron el Refugio 11 de manera definitiva.

El 13 de febrero de 1943, durante la contraofensiva soviética, un grupo de 20 escaladores soviéticos, liderados por el oficial Gusak N.A, retiraron las banderas alemanas de la cumbre occidental del Elbrús, izando en su lugar la bandera soviética.
El 17 de febrero, un grupo de escaladores, liderados por el oficial Gusev Alexander Mikhailovich, conocido montañista, matemático y explorador polar, izaron la bandera soviética en la cumbre oriental. Les acompaño en los ascensos Korotaeva Lyubov Georgievna, hoy conocida como "la abuela de hierro", la única mujer que participó en la retirada de los estandartes alemanes los días 13 y 17 de febrero.

El ejército alemán entró en una larga y desangrante retirada en todo el frente oriental, y nunca más volvería a estar en una posición ofensiva durante la guerra. Muchos llaman este periodo el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial.
Para las tropas de montaña, los gebirgsjagers, la situación de Alemania indicaba que ya no precisaría conquistas de montañas y expediciones en terrenos hostiles, en cambio, serían enviados a cuidar valles y pasos montañosos en todos los frentes que el tercer Reich era combatido.
No fue raro verlos en un rol de “brigada de bomberos”, cubriendo inmediatamente brechas en el frente cuando otras tropas regulares cedían.
Para el ejército soviético, comenzaba la ofensiva que desembocaría en la victoria de la Gran Guerra Patria. Muchas décadas después de la Segunda Guerra Mundial, la montaña devolvió parte de aquella historia olvidada en el monte Elbrus.
En 2009, el retroceso de los glaciares del Elbrus dejó al descubierto restos humanos, uniformes y armamento pertenecientes a la compañía de Grigoryants.
En 2013, a unos 70 metros de profundidad, en una grieta, se halló el cuerpo de un oficial en relativo buen estado de conservación, con uniforme intacto y tatuajes en los brazos. Estas marcas permitieron identificarlo como el teniente Guren Grigoryants, único oficial de la unidad con tatuajes en las manos.
Entre 2009 y 2013 se recuperaron en la zona restos de hasta 192 soldados soviéticos, caídos en aquellos combates de 1942. Todos fueron enterrados con honores en Terskol, en un monumento erigido en memoria de los defensores de la región del Elbrus.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el Refugio 11 volvió a funcionar como base para ascensos y, durante décadas, albergó expediciones de alpinistas de todo el mundo. Incluso llegó a contar con un pequeño museo en su tercer piso.
El 16 de agosto de 1998, Se cree que un turista checo o ruso colocó por error una olla de gasolina en una estufa en lugar de agua, lo que provocó una gran explosión con un incendio voraz. El fuego destruyó por completo la estructura, quedando solo las ruinas de lo que fue una vez el hotel más alto del mundo.

En los años siguientes se levantaron refugios alternativos en la zona, pero el viejo edificio quedó desmantelado. Finalmente, en noviembre de 2024 se aprobó un proyecto oficial para la restauración del Refugio 11, con el inicio de las obras previsto para la primavera de 2025, a 4.100 metros de altitud.
Fuentes:











Centro cultural Argentino de Montaña 2023