Cerrar
Agosto 2021 – Noticias y Novedades
El escalador francés Lionel Terray y el pensador alemán Friedrich Nietzsche

Los invitamos a descubrir en este particular e interesante texto las referencias y reflexiones de ambos personajes, desde la aproximación a Nietzsche realizada por Terray en su autobiografía y las citas de la obra de este último vinculadas a la relación entre el hombre y los desafíos y peligros de la vida

Por Lucas Roberto López


A pesar de su corta vida, Lionel Terray (1921-1965), alpinista francés de renombre, dejó una herencia gigantesca. Fue el hombre de las primeras ascensiones al Fitz Roy en Patagonia; al Chacraraju en Perú; al Makalu en Nepal y al Mt. Huntington en Alaska. Su libro, Los conquistadores de lo inútil (1961), es un auténtico testimonio de la época en la que vivió. En esta obra recupera al filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) a partir de lo cual desarrolla lo que se podría denominar el “montañismo nietzscheano”. En este artículo se pretende hacer una aproximación a la referencia que Terray hace de la figura de Nietzsche en su obra, a sesenta años de su publicación y a cien años del natalicio del alpinista francés.

Lionel Terray y Louis Lachenal de regreso del Eiger

Esta presentación no pretende enmarcarse bajo el formato de ninguna historia de vida ni reconstrucción biográfica particular sobre los sujetos principales de los que se hará mención. Quien mínimamente haya rondado algo de historia sobre el montañismo, dará cuenta de quién fue el francés Lionel Terray (1921-1965): el mismo que participó de la expedición francesa que logró el primer ascenso a cumbre en una montaña de ocho mil metros (Annapurna, 1950).

Por otro lado, si usted lector/a se interesó en alguna ocasión por tener algún registro sobre diversos referentes de la filosofía de los últimos ciento cincuenta años, es probable que el alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) no se le haya escapado de tal listado: filólogo y filósofo, además de músico, referente para muchos intelectuales del siglo XX, como así también visitador frecuente de los Alpes. Por lo tanto, la intención de esta publicación no es desenvolver ninguna acumulación de referencias sobre la importancia que cada uno de estos personajes demostró en sus respectivas áreas de trabajo. Más bien, el propósito es evidenciar el lazo entre Terray y Nietzsche a partir de las menciones que el primero hizo del segundo en su autobiográfica obra literaria Los conquistadores de lo inútil (1961).

Y lo hacemos durante esta fecha debido a la cercanía con el 25 de julio, cuando se cumplieron cien años del natalicio de Terray, y porque este año también se cumplen sesenta años de la publicación de Los conquistadores de lo inútil. De esta manera, para conmemorar el aporte que Terray ha hecho a la historia del montañismo, intentaremos presentar el vínculo que Terray establece con Nietzsche, no sólo indicando la aparición de Nietzsche en la obra de Terray sino también intentando develar el Nietzsche de Terray o, lo que se podría denominar, el montañismo nietzscheano.

Terray ejerciendo actividad militar en montaña durante la Segunda Guerra Mundial

En Fitz Roy, de izquierda a derecha: René Ferlet, Louis Depasse, Lionel Terray, Marc Azéma, Guido Magnone, Francisco Ibáñez (Arg) y Louis Lliboutry. Foto: www.cumbresmountainmagazine.com


Distintos Terray en Los Conquistadores de lo inútil

Dentro de la obra de Terray, que responde a cierta narrativa biográfica del autor, podemos dar cuenta de distintos Terray y de distintas relaciones de éste con la montaña. Podríamos hacer referencia, entre otras: a su infancia, a su formación como monitor, a su actividad militar durante la guerra, a sus viajes a América, a su paso por el Himalaya y por la Patagonia, a sus actividades como guía, etc. Incluso, en torno a ello, Terray llega a expresar diversas emociones como la de ser un francés menos habituado a Canadá que a la Argentina, Brasil o Chile, por ejemplo.

Valora la diferencia ante todo, de lo que se trata es de distanciarse de la homogeneidad. Un sentimiento similar lo encontramos en sus expresiones cuando anuncia la posibilidad de volver “al ruedo”, es decir, el poder acceder nuevamente a una actividad en montaña, contraponiendo a esta experiencia una vida -o una realidad- pequeña, fea y mediocre. Terray llegó a realizar comentarios sobre: la Providencia, el uso de drogas en la montaña, la estética en el montañismo (“la técnica mata a la aventura”) y hasta de cierta “filosofía dulce” del pueblo nepalí.

Lionel Terray fue el hombre legendario de las primeras ascensiones al Fitz Roy, en Patagoniay. Foto: Desnivel.com

La autobiografía de Lionel Terray, una obra literaria magnífica. 'Los conquistadores de lo inútil'


La presencia de Nietzsche en Los Conquistadores de lo inútil

Terray nos presenta en su obra distintas referencias sobre su lectura de algunos personajes como: Lammer, Balzac, Musset, Baudelaire, Proust, Schiller, Rabelois, Montaigne, Ronsord, Kipling, etc. También efectúa consideraciones sobre las travesías mahometanas y sobre montañistas como Mallory y Herzog. Nos expone su condición de lector y conocedor de una amplia serie de filósofos del siglo XIX y XX.

Sin embargo, haremos mención a una figura, Friedrich Nietzsche, pues es recuperado por Terray en varias oportunidades en la primera parte de su obra, titulada “Primeras Conquistas”. Analicemos algunas escenas...

Es notable que la referencia a Nietzsche en esta obra ocurra en el período de los primeros logros montañistas de Terray -¡Nietzsche como elemento basal en la conformación del espíritu de montaña¡... Y, particularmente en ese período de progresión constante, junto a Gastón Rébuffat, el conocido alpinista y guía de montaña francés, célebre por su participación en la expedición francesa al Annapurna.

Por un lado, luego de finalizar el curso sobre jefes de cordadas, señalaba que:

“A pesar de nuestros brillantes resultados en el cursillo de jefes de cordada, éramos buenos alpinistas, pero todavía no excelentes alpinistas. Tanto uno como otro teníamos ya algunas cualidades que se necesitan para resolver con éxito grandes ascensiones. Pero eran ampliamente contrarrestadas por grandes debilidades. Gastón (Rébuffat) destacaba por su confianza en sí mismo y por su espíritu emprendedor. Sin duda pensaba, igual que Nietzsche, que “nada triunfa donde la presunción no haya puesto su parte”. Gracias a su optimismo, abordaba la montaña con una serenidad y una sangre fría extraordinarias”

Punto número uno: Terray recupera el Nietzsche de la presunción, del entusiasmo optimista, de la autoconfianza, de la recarga emocional para avanzar hacia lo desconocido, de la seguridad para transitar terrenos escabrosos.
Luego, a partir de la actividad en el Col du Caïman, señala:

“Una cosa es indudable: en aquella época, ni Gastón ni yo teníamos suficiente experiencia como alpinistas, especialmente en las escaladas de hielo, para poder triunfar en una ascensión como ésta en condiciones seguras. “Pero el que vive tiene razón” (F. Nietzsche). Y nosotros habíamos sobrevivido”

Retrato de Nietzsche

Casa Nietzsche en Sils María, Suiza. Foto: www.nietzschehaus.ch


Punto número dos: aparece el Nietzsche de la superación, del más allá, de la razón fundada en los hechos y en la vitalidad, del sobrevivir.
Por otra parte, en el mismo relato “farragoso” que Terray escribe sobre esta ascensión al Col du Caïman,manifiesta :

“Locos, ¿o es que no lo estamos por haber subido hasta un lugar inaccesible, padeciendo sufrimientos y peligros mortales que se repetían una y otra vez? ¿Qué buscarán allí arriba?, dirán los filisteos. ¿La gloria? ¿Quién se preocupa de los insensatos que, lejos de los ojos del mundo, pierden su juventud en combates sin fin? ¿La fortuna? Nuestras ropas son andrajos, y mañana, para comer, volveremos a llevar una vida de esclavos... Lo que buscamos es el placer de esta enorme alegría que hierve en nuestros corazones, que nos penetra hasta la última fibra cuando después de haber bordeado durante mucho tiempo las fronteras de la muerte, podemos de nuevo abrazar la vida con todas nuestras fuerzas. Otros lo dijeron antes que yo: “El secreto para cosechar experiencias más fecundas y los placeres más grandes de la vida es vivir peligrosamente” (F. Nietzsche)”

Punto número tres: exhibe el Nietzsche de la locura, del sufrimiento y del peligro, de la muerte, de las grandes alturas, del enfrentamiento a filisteos y esclavos, de los cambios de juventud, de la frugalidad, del placer, del goce y de la alegría, de la anatomía y fisiología humana, de las fuerzas y energías vitales, de las experiencias fecundas.Frente a estas menciones nietzscheanas por parte de Terray, podemos pensar en cierta necesidad provocada en el montañista francés de citar a Nietzsche, puesto que este filósofo le permite retratar algunas vivencias y experiencias en la montaña.

No es casual que la aparición de Nietzsche en esta obra autobiográfica de Terray sea presentada en un período primario del montañista francés: en sus ‘Primeras Conquistas’. El impulso energético que parecen transmitir las palabras nietzscheanas para Terray converge en la constitución y moldeo de un espíritu como montañista: presunción-confianza-seguridad, supervivencia-vitalidad, placer-riesgo-peligro. Además, se sirve para dar cuenta de otras condiciones que reconoce necesarias para un montañista, como la de adquirir confianza y seguridad en uno mismo, el resguardado instinto de supervivencia y el impulso de vitalidad por sobre todas las cosas, la comprensión reflexiva y la adaptación celular a todo placer y a toda alegría desde la incomodidad, el riesgo y el peligro.

Ahora bien, pensar en estas referencias nos permite establecer un puente entre Terray y Nietzsche atendiendo la actividad montañista y principalmente de los comportamientos éticos y/o estéticos que en ella pueden identificarse, de las fuerzas y energías vitales que podemos ser capaces de percibir en tales espacios y rutinas agrestes.

Esta vinculación es posible trazarla o explicarla puesto que Nietzsche también mantenía un vínculo con el ambiente montañoso. Como bien se sabe, Nietzsche fue un concurrente frecuentede los Alpes en Sils María (Suiza). Incluso, su personaje más emblemático,Zaratustra, de su obra más conocida Así habló Zaratustra, vivió durante largo tiempo en ambientes naturales y montañosos alejado de la conglomeración humana. Evidentemente, su filosofía se encuentra atravesada, en cierta forma, por el carácter orográfico y por toda la emanación emocional y estética que ello desliza.

Libro Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray (Volumen 1 y 2). Foto: Archivo del CCAM

Recorte de diario La Nacion dos días después del fallecimiento de Lionel Terray (1965).
Imagen: Archivo del CCAM


Por otro lado, en su obra Más allá del bien y del mal (1886), podemos dar cuenta, por ejemplo, de algunas señales en torno al ámbito rocoso, como así también a cierto comportamiento ético que bien puede enlazarse con determinadas virtudes del montañista.

En el capítulo sobre Nuestras virtudes, Nietzsche nos comparte:

“El aprender nos transforma, hace lo que hace todo alimento, el cual no se limita tampoco a <<mantener>> -: como sabe el fisiólogo. Pero en el fondo de nosotros, totalmente <<allá abajo>>, hay en verdad algo rebelde a todo aleccionamiento, una roca granítica de fatum [hado] espiritual, de decisión y respuesta predeterminadas a preguntas predeterminadas y elegidas. En todo problema radical habla un inmodificable <<este soy yo>> “...

La particularidad y singularidad del “yo” de cada uno esté figurado a cierta roca granítica. Una imagen que evoca a lo plutónico a lo geológico, oculto e irreverente de cada uno desde el aspecto más inorgánico de la naturaleza: una señal al carácter genuino y auténtico de cualquiera, el cual, en la orografía pedregosa, adquiere una senda de delimitación más profunda y, por ende, más personal.

¿Qué es aristocrático?, Nietzsche dice:

“Vivir con una dejadez inmensa y orgullosa; siempre más allá. - Tener y no tener, a voluntad, nuestros afectos, nuestros pros y contras, condescender con ellos, por horas; montarnos sobre ellos como sobre caballos, a menudo como sobre asnos: - hay que saber aprovechar, en efecto, tanto su estupidez como su fuego. Reservarnos nuestras trescientas razones delanteras, también las gafas negras: pues hay casos en los que a nadie le es lícito mirarnos a los ojos, y menos aún a nuestros <<fondos>>. Y elegir como compañía ese vicio granuja y jovial, la cortesía. Y permanecer dueños de nuestras cuatro virtudes: el valor, la lucidez, la simpatía, la soledad. Pues la soledad es en nosotros una virtud, en cuanto constituye una inclinación y un impulso sublimes a la limpieza, los cuales adivinan que en el contacto entre hombre y hombre -<<en sociedad>>- las cosas tienen que ocurrir de una manera inevitablemente sucia. Toda comunidad nos hace de alguna manera, en algún lugar, alguna vez -<<vulgares>>“.

Las cuatro virtudes nietzscheanas nos posibilitan pensarlas también como excelencias propias del montañista. El valor, como medida entre la cobardía y la temeridad, es de por sí una virtud propia de todo aquel que desenvuelva actividades de riesgo. Por ello, la importancia de valorar las circunstancias y de actuar en consecuencia con decisión y arresto es una conducta que valora. A ello suma, por un lado, la lucidez, en tanto cualidad que nos permite en todo momento resolver instancias de improviso, la inmediatez en la solución y en la lectura de las circunstancias (terreno, metereológicas, condicionamientos humanos, etc.) para una buena gestión del riesgo y, por otro lado, la simpatía, como acicate para el entusiasmo y el ánimo brioso o sea, empatía con el ambiente (natural y humano) y disminución de posibilidades de desmoralización.

La soledad, finalmente, emparentándose a aquél viaje que todo montañista realiza cada vez que se introduce en el monte en solitario o no es concebido como el viaje interno. Esta última virtud puede remitir la distancia para con lo urbano, el confort, las multitudes, los afectos, la asistencia médica, los distintos modos de comunicación, etc.; es decir, para con todo aquello que conforma nuestra vida cotidiana y que decidimos separarlo por unos instantes. A veces se asocia este tipo de soledad y distancia con la libertad, una libertad que también se alcanza con el poder apreciarse uno mismo. El cultivo de la soledad que se practica en la montaña entraña la soledad virtuosa planteada por Nietzsche: una expresión espiritual formidable, no sólo ‘formidable’ desde su acepción castellana, sino también desde su acepción latina, o sea, como ‘temible’ que permite encontrarnos y re-descubrirnos en nuestras fuerzas y energías, considerando necesidades y goces desde sus más puras emergencias. Permitirnos intentar aproximarnos lo más posible a ese flujo hiperquinético es una experiencia bendecida por la divinidad natural. El viaje ya está logrado. Por otro lado, la soledad involucra el aislamiento del montañista y, con ello, la necesidad de desenvolver de la mejor manera todas sus aptitudes para sobrevivir en un ambiente donde la seguridad no está absolutamente garantizada.

Casa Nietzsche en Sils María, Suiza. Foto: www.nietzschehaus.ch

Paisaje nevado de Sils María, Suiza


Palabras finales

Evidentemente el espíritu arrollador nietzscheano invita a pensar en términos temerarios. Desde ya que en montañismo esto atentaría contra todo principio de gestión de riesgos. Por lo tanto, es importante administrar determinada cuota que ciertas sentencias y reflexiones pueden ofrecernos desde el campo del pensador alemán. “No hay que tomarse todo de una manera tan extrema, o tan simplona”, dirían algunos/as. Está claro que todo optimismo no debe conducirnos a la negligencia en el terreno orográfico, pero sí es necesario apreciar que sin cierta capacidad de confianza en sí, es imposible introducirse en espacios naturales. Alguien dirá también que a veces es preferible no ser pesimista ni optimista, sino más bien meliorista. De acuerdo, suscribo, pero podemos hablar de un optimismo ‘limitado’, es decir, consciente de limitaciones y de riesgos, el cual haría referencia a cierto carácter de intento de superación, más vinculado al meliorismo.

Por otro lado, muchos hacen referencia a que considerar ciertas virtudes y modos de ser de determinado grupo de personas pude involucrar algún acto de vanidad. Pero hablar de vanidad del filósofo y del montañista podría pensarse como incompatible; sin embargo, en sus expresiones más íntimas de libertad, tanto la filosofía como el montañismo exudan divinidad, disipación, despojo y deriva: las cuatro “d”. El ser vanidoso depende de un otro permanentemente, y para el filósofo y el montañista el otro es relativo, no constituye a su ser. Pensar en la necesidad de un otro genera dependencia y tanto el filósofo como el montañista comparten una construcción personal e individual que evidentemente se contagia y anima junto a otros, pero sabiendo que la senda es autónoma. Ambos construyen soledad y dictan hagiografías sobre la libertad, este carácter vanidoso no es propio de ninguno de ellos. Sí es importante apreciar el sentimiento de altivez u orgullo en ellos: un orgullo o una altivez que no necesariamente precisan ser demostrados, sino más bien actúan desde la distancia, desde el apercibimiento lejano, haciendo del desprecio un ingenioso criterio de selección para la construcción estética del agente.

Terray auxiliando a Lachenal. Foto: Desnivel.com


Es por ello que Terray se internaba en el monte para salir de la mediocridad de la vida. Quizá lo mismo hacía Nietzsche al visitar Sils María. De todas formas, ese aire montañoso en el concepto nietzscheano es lo que sedujo a Terray para poder incorporarlo a sus emociones y nociones. Y es por ello que Terray nos lo hace saber en su obra, evidenciando la connotación presente entre el montañismo y la existencialidad nietzscheana, la cual no será la única, pero sí una de las más importantes.

Es posible que las consideraciones sobre estos personajes en torno a la montaña, nos inviten a pensar sobre diversos aspectos éticos y estéticos dentro de la actividad montañista: ¿qué comportamientos, valores y/o conductas se pueden expresar o forjar en nuestra actividad? ¿Qué elementos sensitivos logran intensificarse y/o estimularse al momento de acceder a ambientes de montaña? ¿Cómo podemos pensar lo bueno y lo bello en relación al montañismo? En fin, varios interrogantes que permiten interpelarnos para configurar un espíritu más complejo y expansivo, un espíritu que pueda acceder a una experimentación montañista bajo una forma cada vez más integral para con la montaña.

Para cerrar, y no podría ser de otro modo, repasemos esta composición de Nietzsche con la que cierra la obra Más allá del bien y del mal. Una composición que, como bien Nietzsche declama, debe ser expresada “desde altas montañas”

Lionel Terray en el Himalaya. Foto: Libro, Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray

Lionel Terray en el Himalaya. Foto: Libro, Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray


Desde altas montañas. Epodo

“¡Oh mediodía de la vida! ¡Tiempo solemne!
¡Oh jardín de verano!
Inquieta felicidad de estar de pie y atisbar y aguardar: -
A los amigos espero impaciente, preparado día y noche,
¿Dónde permanecéis, amigos? ¡Venid! ¡Ya es tiempo! ¡Ya es tiempo!

¿No ha sido por vosotros por quienes el gris del glaciar
Se ha adornado hoy de rosas?
A vosotros os busca el arroyo, y hoy el viento, y la nube
Anhelantes se elevan, se empujan hacia el azul,
Para atisbaros a vista lejanísima de pájaro.

En lo más alto estaba preparada mi mesa para vosotros: -
¿Quién habita tan cerca
De las estrellas, quién tan cerca de las pardísimas lejanías del abismo?
Mi reino - ¿qué reino se ha extendido más que él?
Y mi miel - ¿quién la ha saboreado?
- ¡Ahí estáis ya, amigos!- Ay, ¿es que no es a mi
A quien querías llegar?
Titubeáis, os quedáis sorprendidos - ¡ay, preferible sería que sintierais rencor!
¿Es que yo - ya no soy yo? ¿Es que están cambiados mi mano, mi paso, mi rostro?
¿Es que lo que yo soy, eso, para vosotros, - no lo soy?

¿Es que me he vuelto otro? ¿Y extraño a mí mismo?
¿Es que me he evadido de mí mismo?
¿Es que soy un luchador que se ha domeñado demasiadas veces a sí mismo?
¿Qué demasiadas veces ha contendido con su propia fuerza,
Herido y estorbado por su propia victoria?

¿Es que yo he buscado allí donde más cortante sopla el viento?
¿Es que he aprendido a habitar donde nadie habita, en desiertas zonas de osos polares,
Y he olvidado el hombre y Dios, la maldición y la plegaria?
¿Es que me he convertido en un fantasma que camina sobre glaciares?

Lionel Terray durante la expedición al Fitz Roy. Foto: Libro, Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray

Lionel Terray en el Himalaya. Foto: Libro, Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray


- ¡Vosotros, viejos amigos! ¡Mirad! ¡Pero os habéis quedado pálidos,
Llenos de amor y de horror!
¡No, marchaos! ¡No os enojéis! ¡Aquí - vosotros no podrías tener vuestra casa!:
Aquí, en el lejanísimo reino del hielo y de las rocas, -
Aquí es necesario ser cazador e igual que las gamuzas.

¡En un perverso cazador me he convertido! - ¡Ved
Se tensa mi arco!
El más fuerte de todos fue quien logró tal tirantez - -:
¡Pero ay ahora! Peligrosa es la flecha
Como ninguna otra, - ¡fuera de aquí! ¡Por vuestro bien!...
¿Os dais las vueltas? - Oh corazón, has soportado bastante,
Fuerte permaneció tu esperanza:
¡Mantén abiertas tus puertas para nuevos amigos!
¡Deja a los viejos! ¡Abandona el recuerdo!
Si en otro tiempo fuiste joven, ahora - ¡eres joven de un modo mejor!

Lo que en otro tiempo nos ligó, el lazo de una misma esperanza, -
¿Quién continúa leyendo los signos
Que un día el amor grabó, los pálidos signos?
Yo te comparo al pergamino, que la mano
Tiene miedo de agarrar, - como él ennegrecido, tostado.

¡Ya no son amigos, son -¿qué nombres darles?-
Sólo fantasmas de amigos!
Sin duda ellos continúan golpeando, por la noche, en mi corazón y en mi ventana,
Me miran y dicen: <<¿es que no hemos sido amigos?>>-
-¡Oh palabra marchita, que en otro tiempo olió a rosas!

Lionel Terray escalandao en Chacraraju, Cordillera Blanca.
Foto: Libro,
Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray

Lionel Terray escalando. Foto: Libro, Los conquistadores de lo inútil de Lionel Terray


¡Oh anhelo de juventud, que se malentendió a sí mismo!
Aquellos a quienes yo anhelaba,
A los que yo imaginaba afines a mí, cambiados como yo,
El hecho de hacerse viejos los ha alejado de mí:
Sólo quien se transforma permanece emparentado conmigo.

¡Oh mediodía de la vida! ¡Segunda juventud!
¡Oh jardín de verano!
¡Inquieta felicidad de estar de pie y atisbar y aguardar!
A los amigos espero impaciente, preparado día y noche,
¡A los nuevos amigos! ¡Venid! ¡Ya es tiempo! ¡Ya es tiempo!

***

Esta canción ha terminado, - el dulce grito del anhelo
Ha expirado en la boca:
Un mago la hizo, el amigo a la hora justa,
El amigo del mediodía - ¡no!, no preguntéis quién es -
Fue hacia el mediodía cuando uno se convirtió en dos...

Ahora nosotros, seguros de una victoria conjunta, celebramos
La fiesta de las fiestas:
¡El amigo Zaratustra ha llegado, el huésped de los huéspedes!
Ahora el mundo ríe, el telón gris se ha rasgado,
El momento de las bodas entre luz y tinieblas ha venido...“

Lionel Terray escabando en la construccion de lo que sera la cueva para vivaquear al pie de la pared sudeste del Fitz Roy.
Primera Ascensión al Cerro Fitz Roy, expedición Francesa

Lionnel Terray efectua largos rodeos para evitar hondas grietas

Lionnel Terray efectua largos rodeos para evitar hondas grietas.
Primera Ascensión al Cerro Fitz Roy, expedición Francesa


Película: Estrellas al mediodía - Dirigida y producida en 1958 por el francés Marcel Ichac
La película contaba en su pequeño equipo entre los mejores montañeros de su generación: Lionel Terray, René Desmaison, Michel Vaucher


Notas Relacionadas:

  • Sombra Tumb

    Conoce al filósofo y montañista noruego Arne Naess

  • Sombra Tumb

    Biografía de Louis Lliboutry

  • Sombra Tumb

    Primera Ascensión al Cerro Fitz Roy

  • Sombra Tumb

    Primera Ascensión a la Supercanaleta del Fitz Roy

  • Sombra Tumb

    Segunda Ascensión Argentina
    al Cerro Fitz Roy (3.375 mts)

  • Sombra Tumb

    Biografía del Teniente
    Francisco Gerónimo Ibáñez


Números Publicados de la Revista Digital de Montaña

  • Diciembre 2019
    Diciembre 2019 - Nº 57
  • Abril 2018
    Abril 2018 - Nº 56
  • Diciembre 2017
    Diciembre 2017 - Nº 55
  • Marzo 2017
    Marzo 2017 - Nº 54
  • Julio 2016
    Julio 2016 - Nº 53
  • Enero 2016
    Enero 2016 - Nº 52
  • Agosto 2015
    Agosto 2015 - Nº 51
  • Abril 2015
    Abril 2015 - Nº 50
  • Enero 2015
    Enero 2015 - Nº 49
  • Agosto 2014
    Agosto 2014 - Nº 48
  • Junio 2014
    Junio 2014 - Nº 47
  • Abril 2014
    Abril 2014 - Nº 46
  • Febrero 2014
    Febrero 2014 - Nº 45
  • Diciembre 2013
    Diciembre 2013 - Nº 44
  • Octubre 2013
    Octubre 2013 - Nº 43
  • Agosto 2013
    Agosto 2013 - Nº 42
  • Junio 2013
    Junio 2013 - Nº 41
  • Abril 2013
    Abril 2013 - Nº 40
  • Noviembre 2012
    Noviembre 2012 - Nº 39
  • Junio 2012
    Junio 2012 - Nº 38
  • Noviembre 2011
    Noviembre 2011 - Nº 37
  • Julio 2011
    Julio 2011 - Nº 36
  • Junio 2011
    Junio 2011 - Nº 35
  • Mayo 2011
    Mayo 2011 - Nº 34
  • Abril 2011
    Abril 2011 - Nº 33
  • Enero 2011
    Enero 2011 - Nº 32
  • Diciembre 2010
    Diciembre 2010 - Nº 31
  • Noviembre 2010
    Noviembre 2010 - Nº 30
  • Octubre 2010
    Octubre 2010 - Nº 29
  • Septiembre 2010
    Septiembre 2010 - Nº 28
  • Agosto 2010
    Agosto 2010 - Nº 27
  • Julio 2010
    Julio 2010 - Nº 26
  • Junio 2010
    Junio 2010 - Nº 25
  • Mayo 2010
    Mayo 2010 - Nº 24
  • Abril 2010
    Abril 2010 - Nº 23
  • Marzo 2010
    Marzo 2010 - Nº 22
  • Febrero 2010
    Febrero 2010 - Nº 21
  • Enero 2010
    Enero 2010 - Nº 20
  • Diciembre 2009
    Diciembre 2009 - Nº 19
  • Noviembre 2009
    Noviembre 2009 - Nº 18
  • Octubre 2009
    Octubre 2009 - Nº 17
  • Septiembre 2009
    Septiembre 2009 - Nº 16
  • Agosto 2009
    Agosto 2009 - Nº 15
  • Julio 2009
    Julio 2009 - Nº 14
  • Junio 2009
    Junio 2009 - Nº 13
  • Mayo 2009
    Mayo 2009 - Nº 12
  • Abril 2009
    Abril 2009 - Nº 11
  • Marzo 2009
    Marzo 2009 - Nº 10
  • Febrero 2009
    Febrero 2009 - Nº 9
  • Enero 2009
    Enero 2009 - Nº 8
  • Diciembre 2008
    Diciembre 2008 - Nº 7
  • Noviembre 2008
    Noviembre 2008 - Nº 6
  • Octubre 2008
    Octubre 2008 - Nº 5
  • Septiembre 2008
    Septiembre 2008 - Nº 4
  • Agosto 2008
    Agosto 2008 - Nº 3
  • Julio 2008
    Julio 2008 - Nº 2
  • Junio 2008
    Junio 2008 - Nº 1

Números Publicados de Noticias de Montaña - Periodico Digital Mensual

  • Septiembre 2021
    Septiembre 2021 - Nº 129
  • Agosto 2021
    Agosto 2021 - Nº 128
  • Julio 2021
    Julio 2021 - Nº 127
  • Junio 2021
    Junio 2021 - Nº 126
  • Mayo 2021
    Mayo 2021 - Nº 125
  • Abril 2021
    Abril 2021 - Nº 124
  • Marzo 2021
    Marzo 2021 - Nº 123
  • Febrero 2021
    Febrero 2021 - Nº 122
  • Enero 2021
    Enero 2021 - Nº 121
  • Diciembre 2020
    Diciembre 2020 - Nº 120
  • Noviembre 2020
    Noviembre 2020 - Nº 119
  • Octubre 2020
    Octubre 2020 - Nº 118
  • Septiembre 2020
    Septiembre 2020 - Nº 117
  • Agosto 2020
    Agosto 2020 - Nº 116
  • Julio 2020
    Julio 2020 - Nº 115
  • Junio 2020
    Junio 2020 - Nº 114
  • Mayo 2020
    Mayo 2020 - Nº 113
  • Abril 2020
    Abril 2020 - Nº 112
  • Marzo 2020
    Marzo 2020 - Nº 111
  • Febrero 2020
    Febrero 2020 - Nº 110
  • Enero 2020
    Enero 2020 - Nº 109
  • Diciembre 2019
    Diciembre 2019 - Nº 108
  • Noviembre 2019
    Noviembre 2019 - Nº 107
  • Octubre 2019
    Octubre 2019 - Nº 106
  • Septiembre 2019
    Septiembre 2019 - Nº 105
  • Agosto 2019
    Agosto 2019 - Nº 104
  • Julio 2019
    Julio 2019 - Nº 103
  • Junio 2019
    Junio 2019 - Nº 102
  • Mayo 2019
    Mayo 2019 - Nº 101
  • Abril 2019
    Abril 2019 - Nº 100
  • Marzo 2019
    Marzo 2019 - Nº 99
  • Febrero 2019
    Febrero 2019 - Nº 98
  • Enero 2019
    Enero 2019 - Nº 97
  • Diciembre 2018
    Diciembre 2018 - Nº 96
  • Noviembre 2018
    Noviembre 2018 - Nº 95
  • Octubre 2018
    Octubre 2018 - Nº 94
  • Septiembre 2018
    Septiembre 2018 - Nº 93
  • Agosto 2018
    Agosto 2018 - Nº 92
  • Julio 2018
    Julio 2018 - Nº 91
  • Junio 2018
    Junio 2018 - Nº 90
  • Mayo 2018
    Mayo 2018 - Nº 89
  • Abril 2018
    Abril 2018 - Nº 88
  • Marzo 2018
    Marzo 2018 - Nº 87
  • Febrero 2018
    Febrero 2018 - Nº 86
  • Enero 2018
    Enero 2018 - Nº 85
  • Diciembre 2017
    Diciembre 2017 - Nº 84
  • Noviembre 2017
    Noviembre 2017 - Nº 83
  • Octubre 2017
    Octubre 2017 - Nº 82
  • Septiembre 2017
    Septiembre 2017 - Nº 81
  • Agosto 2017
    Agosto 2017 - Nº 80
  • Julio 2017
    Julio 2017 - Nº 79
  • Junio 2017
    Junio 2017 - Nº 78
  • Mayo 2017
    Mayo 2017 - Nº 77
  • Abril 2017
    Abril 2017 - Nº 76
  • Marzo 2017
    Marzo 2017 - Nº 75
  • Febrero 2017
    Febrero 2017 - Nº 74
  • Enero 2017
    Enero 2017 - Nº 73
  • Diciembre 2016
    Diciembre 2016 - Nº 72
  • Noviembre 2016
    Noviembre 2016 - Nº 71
  • Octubre 2016
    Octubre 2016 - Nº 70
  • Septiembre 2016
    Septiembre 2016 - Nº 69
  • Agosto 2016
    Agosto 2016 - Nº 68
  • Julio 2016
    Julio 2016 - Nº 67
  • Junio 2016
    Junio 2016 - Nº 66
  • Mayo 2016
    Mayo 2016 - Nº 65
  • Abril 2016
    Abril 2016 - Nº 64
  • Marzo 2016
    Marzo 2016 - Nº 63
  • Febrero 2016
    Febrero 2016 - Nº 62
  • Enero 2016
    Enero 2016 - Nº 61
  • Diciembre 2015
    Diciembre 2015 - Nº 60
  • Noviembre 2015
    Noviembre 2015 - Nº 59
  • Octubre 2015
    Octubre 2015 - Nº 58
  • Septiembre 2015
    Septiembre 2015 - Nº 57
  • Agosto 2015
    Agosto 2015 - Nº 56
  • Julio 2015
    Julio 2015 - Nº 55
  • Junio 2015
    Junio 2015 - Nº 54
  • Mayo 2015
    Mayo 2015 - Nº 53
  • Abril 2015
    Abril 2015 - Nº 52
  • Marzo 2015
    Marzo 2015 - Nº 51
  • Febrero 2015
    Febrero 2015 - Nº 50
  • Enero 2015
    Enero 2015 - Nº 49
  • Diciembre 2014
    Diciembre 2014 - Nº 48
  • Noviembre 2014
    Noviembre 2014 - Nº 47
  • Octubre 2014
    Octubre 2014 - Nº 46
  • Septiembre 2014
    Septiembre 2014 - Nº 45
  • Agosto 2014
    Agosto 2014 - Nº 44
  • Julio 2014
    Julio 2014 - Nº 43
  • Junio 2014
    Junio 2014 - Nº 42
  • Mayo 2014
    Mayo 2014 - Nº 41

Noticias y Novedades de Montaña del CCAM


Es nuestra misión dar a conocer la Cultura de Montaña Argentina y por lo tanto es prioritario que si es utilizado nuestro material visual, acuerden con la institución su uso.
Si están interesados en el material fotográfico del CCAM, le sugerimos que se contacten a: info@culturademontania.org.ar

Todo el material fotográfico del CCAM es restaurado y publicado en alta resolución.

 


  • Equipo CCAM

PERIODICO DIGITAL MENSUAL MAYO

  • Periódico Digital
  • ULTIMA REVISTA DIGITAL DE MONTAÑA

  • Revista Digital
  • Notas Relacionadas

    • Sombra Tumb

      Conoce al filósofo y montañista
      noruego Arne Naess

    • Sombra Tumb

      Biografía de Louis Lliboutry

    • Sombra Tumb

      Primera Ascensión al Cerro Fitz Roy

    • Sombra Tumb

      Primera Ascensión a la Supercanaleta del Fitz Roy

    • Sombra Tumb

      Segunda Ascensión Argentina
      al Cerro Fitz Roy (3.375 mts)

    • Sombra Tumb

      Biografía del Teniente
      Francisco Gerónimo Ibáñez

    

    Suscribite a Noticias de Montaña


    • Taller de Primeros Auxilios
    • Red Cultural de Montaña
    • Seccion Relatos de Viajes y Expediciones
    • Seccion Historia del Montañismo
    • Museo de Historia del Montañismo
    • Seccion Esquí de Montaña
    • Seccion Biografía y Personajes
    • Seccion Guías de Montañas Argentinas
    • Sección Arqueología & Antropología
    • Seccion Espeleología
    • Sección Libros de Montaña
    • Banner Material Fotográfico
    • Publicidades de Montaña
    • Enlaces de Montaña
    Acompáñanos en esta gran aventura - Sé parte del equipo de CCAM - ÚNETE AHORA