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Febrero 2021 – Noticias y Novedades
Biografía de Abel Carlos Balda

Este montañista y militar de mediana estatura y físico robusto, conocido por sus amigos como el oso, fue un precursor en Argentina del esquí de fondo, siendo uno de los fundadores de Federación Argentina de Pentathlón Moderno y Biathlon y también uno de los creadores del Centro de esquí de Caviahue

Por José Herminio Hernández. Montañista, Coronel (RE)


Restauración Fotográfica: Centro Cultural Argentino de Montaña, Natalia Fernández Juárez


Conocido por sus amigos y camaradas como El Oso, también, apodado El Cacique, por su cercanía con la comunidad mapuche, a la cual, apoyó en sus emprendimientos turísticos.

Nació en la estancia Mamuil Malal, al pie del volcán Lanín, en la provincia de Neuquén, Argentina, en 2 de marzo de 1933, siendo las trece horas. Hijo de Abel Santiago Balda, de profesión policía, llegando al grado de Comisario Inspector al momento de su retiro de la fuerza; y de doña María Felipa López, de profesión, ama de casa.

Abel Carlos Balda


Fue el más grande de los hijos, con tres hermanos más chicos, Hugo Rodolfo, Rubén Darío y Herminio Cesar.

Sus abuelos paternos fueron don Juan Carlos Balda y doña Juana Ybañez, mientras que sus abuelos maternos fueron, don Juan López, de origen español, de profesión comerciante, y doña Bersabé López.

Con el deseo que nos pudiera dar alguna semblanza sobre nuestro biografiado, le pedí al coronel Jorge Orencio José Salas, quien conoció muy de cerca y compartió muchos momentos de su vida militar; y él nos decía: El coronel Don Abel Carlos Balda, fue para mí, ejemplo, jefe, maestro, amigo. Hay hombres en los que el sentimiento de la Patria los domina a lo largo de su vida, y es por eso que no admiten ninguna otra sujeción.

Nuestra querida Patria tuvo varios y nuestro personaje que, aun discordando con otras personas, debido a convicciones y carácter fuerte, forjado en escenarios impensados, y rayando una violación premeditada de normas que solían regir la vida política, social y militar, se lo vio siempre consecuente con aspectos relacionados a la soberanía nacional al bienestar de la comunidad, el culto a la amistad y tantas otras cosas, pero siempre dominado por un único sentir, ser útil a la Patria por sobre todo y fiel a la amistad.

Apodado “El Oso”, paso su vida de pueblo, en el campo y la montaña neuquina, su padre era Policía Volante del Territorio Nacional y su madre según él mismo decía tenía sangre indígena.

“Relacionado con su niñez, deseo recordar lo que me narro al respecto: “Cuando era recién nacido su padre recorría la zona aledaña al volcán Lanín, como era usual había llevado consigo a su esposa con el pequeño Abel recién nacido, en la zona vivía un pionero venido de Suecia, el señor Bertil Grahn y su esposa Elly, que se habían asentado en lo que fue la estancia Mamuil Malal, allí compartían su estadía; y fue así que en esos días nació el primer hijo, Andino Grahn, casi al mismo tiempo que Abel; la señora Elly, no generaba suficiente leche materna y la madre de Abel, pasó a amamantar del vital alimento a los dos niños.

Muchos años después Abel me invito una temporada de caza a la estancia de Andino y allí pude apreciar la fuerte hermandad de estos dos personajes, no solo por lazos de leche sino de ideas y principios patrióticos.

Ingresó al Colegio Militar de la Nación, el 16 de febrero de 1952, siendo licenciado en el mismo año, por partes de enfermo y se reincorporó al año siguiente, en el mes de febrero de 1953, para iniciar nuevamente, primer año del Colegio Militar de la Nación; integrando la promoción 86, egresando el 20 de diciembre de 1956, en el orden de mérito 42 de su promoción, habiendo llegado al grado de sargento primero cadete, ascenso que alcanzó por sus méritos dentro de su curso y promoción.

Es de destacar los conceptos dados por el jefe de la Primera Compañía de Infantería del Colegio Militar de la Nación de quien dependía en ese entonces, el capitán Jorge Rafael Videla, quien manifestaba, sobre su persona, cuando finalizaba su cuarto año del colegio militar: Cadete que constantemente ha puesto de manifiesto marcadas virtudes de soldado sobresaliente. Trabajador incansable, serio, respetuoso y subordinado, merece la total confianza de sus superiores, de una voluntad inquebrantable, tiene un exacto sentido del cumplimiento del deber, para el cual su abnegación y sacrificio merecen ser destacados. Como encargado de sección, su desempeño ha sido altamente eficiente, corrigió sus errores con paciencia y cuidando su prestigio; franco leal, sencillo, es apreciado mucho por sus camaradas y respetado entre sus subalternos, de quienes ha sabido ganar el aprecio. Muy enérgico y con condiciones físicas excelentes. Me merece el mejor de los conceptos.

Entrenamiento del equipo militar de esquí en Horcones, Aconcagua en 1982


Mendoza lo acerca al montañsimo

Su primer destino fue al Regimiento de Infantería de Montaña 16, con asiento en la localidad de Uspallata, Mendoza.

Desde el 17 de junio al 28 de junio de 1957, realizó el Curso de Esquí, dictado por el Destacamento de Montaña Escuela, obteniendo la categoría de Esquiador Militar de segunda.

El 22 de marzo de 1958, pasó a prestar servicio en la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez, con asiento en la localidad de Puente del Inca.

El 7 de abril de 1958, participó del rescate de material de montaña extraviados por una expedición mexicana en la zona de Plaza de Mulas, regresando luego de permanecer siete días tras la búsqueda de los elementos.

El 9 de junio de 1958, realizó una marcha de 16 kilómetros con esquíes, con mochila de 15 kilogramos, desde Puente del Inca a la localidad de Cuevas.

El 1 de julio de 1958, realizó una marcha con esquíes, desde Puente del Inca al Cristo Redentor, una distancia de aproximadamente 32 kilómetros con mochila de 15 kilogramos.

Desde el 21 de julio al 20 de agosto de 1958, participó del Curso de Esquí, obteniendo la categoría de Esquiador Militar de Primera, con elogiosos resultados por parte de los que dictaron el curso.

El 18 de septiembre de 1958, participó como integrante de la patrulla ganadora de la Compañía de Esquiadores de alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez, cuya competencia fue realizada por el destacamento de Montaña Cuyo, la misma tuvo como exigencias 18 kilómetros con armamento y equipo.

Continuaba con su relato el coronel Rozas: Ya como joven oficial de las Tropas de Montaña, los cerros mendocinos se acostumbraron a que los escalara una y otra vez, en particular el Aconcagua, donde alcanzó la cumbre en cinco oportunidades.

Pero, además, su vocación por la vida austera, lo llevó al Continente Blanco, convirtiéndose en un destacado antártico que, con el grado de teniente en el año 1961, integró la dotación fundadora de la Base Conjunta Teniente Matienzo y en el año 1985, con el grado de coronel se desempeñó como Comandante Antártico.

El 10 de enero de 1959, realizó la ascensión a un cerro de 5.500 metros SNM., sin especificar su nombre según consta en su legajo personal.

El 12 de enero de 1959, a las 14,45 horas, coronó su primera cumbre en el Aconcagua, por la ruta normal, siendo subteniente, conformando la cordada con los Cabos Primeros Ramón Villar y Ramón Ojeda, apoyados y coronando también la cima, los Sargentos Primeros baqueanos Tomás Giménez e Isidoro Ahumada, ambos de la Primera Sección de Exploradores Baqueanos, Julio Cesar Larrea de la Compañía de Zapadores de Montaña 1 y el Cabo Primero Fernando Dante Carmona de la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez; por este hecho fueron felicitados por el comandante de la Agrupación de Montaña Cuyo, el general de brigada Mario Raúl Graci.

Patrulla de la Brigada VIII, Teniente Farmache, Darvich, Teniente Balda y Ojeda


El 16 de marzo de 1959, salió a la zona del Portezuelo del Azufre, para adiestrar perros polares, por un periodo de casi tres meses, regresando a la subunidad el 4 de junio de 1959.

El 3 de agosto al 31 de agosto de 1959, realizó el Curso de Especialización en la Alta Montaña Invernal, dictado por el Destacamento de Montaña Escuela, dependiente de la Agrupación de Montaña Cuyo, otorgándosele la categoría de Instructor de Esquí de Primera.

El 14 de diciembre de 1959, coronó la cima Oeste del cerro Tolosa, cuya altura es de 5.300 metros.
El 22 de diciembre de 1959, ascendió la cumbre de Oro del cerro Tolosa.
El 31 de diciembre de 1959, ascendió al grado de teniente, según Boletín Militar número 3128.

El coronel Carlos María Rozas, camarada y gran montañés, nos decía: Al coronel Abel Carlos Balda, lo podemos definir como “un duro de la montaña”. Su físico, su rostro, su forma de expresarse hacían natural una imagen de aquél que se sumerge con pasión en el vigor de la exigente, peligrosa y cautivante vida andina.

De mediana estatura, poseía un físico robusto, con un ancho pecho, brazos fuertes y un rostro que parecía cincelado por los violentos y fríos vientos cordilleranos y de la Antártida. Esas características llevaron muy pronto a que fuera bautizado con el sobrenombre de “Oso”. Así fue el Oso Balda, tanto en el medio castrense como en círculos civiles donde era muy apreciado por el asesoramiento y apoyo brindado a las organizaciones de montaña.

Algo que lo distinguía y se ufanaba de ello, es que era un NYC, nacido y criado entre medios de los cerros, ya que había nacido en el paraje Mamuil Malal donde su padre que era oficial de policía del entonces territorio Nacional del Neuquén prestaba servicios. Allí, en medio de la agreste cordillera patagónica se desarrolló su infancia y juventud.

El 9 de enero de 1960, ascendió la cima del cerro Manso, en las estribaciones del cerro Aconcagua.

En la primera quincena de enero de 1960, con el objetivo de seguir con la búsqueda del malogrado sargento primero Giraudo, llegó hasta el Portezuelo del Viento y de allí bajo hacia la quebrada de los Relinchos, encontrando en su trayecto el cadáver de una persona sin identificar; volviendo hacia la ruta Norte del Aconcagua a la altura de Nido de Cóndores encontró una bufanda y una linterna; siguiendo la búsqueda y próximo al refugio Plantamura encontró una mula ensillada y muerta, perteneciente a la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez. Posteriormente, en esos días siguió hacia la cumbre del Aconcagua.

A pocos metros de la cumbre encontró la congelada y deshidratada perrita Fifi, que había muerto con su dueño en el año 1944, Juan Jorge Link, depositandola en la cumbre del Aconcagua el 20 de enero de 1960, a las 09,30 horas, cuando realizaba su segunda ascensión.

El 20 de enero de 1960, le salió el pase para revistar en el Regimiento de Infantería de Montaña 16, con asiento en Uspallata, haciendo su presentación el 11 de febrero de 1960.

Balda con sombrero entre dos militares más, proximo al refugio Plantamura a 7.300 metros


La Antártida y otros destinos

Para mediados del mes octubre de 1960, fue trasladado al Estado Mayor General del Ejercito a los efectos de rendir las exigencias para participar de una dotación en el Continente Blanco, la Antártida, cuyos exámenes fueron controlados por dos destacados integrantes de esta especialidad; por el entonces capitán Ignacio Carro y el teniente coronel Jorge Leal, logrando obtener las máximas calificaciones y conceptos de ambos.

El 15 de octubre de 1960, pasó en comisión permanente al Instituto Antártico Argentino, para integrar en el futuro una dotación en el continente Antártico.

Sumada a la aptitud especial de montaña del Ejército Argentino, obtuvo la aptitud especial Antártico. En el año 1961, fue uno de los fundadores de la base Matienzo.

El 28 de diciembre, se presentó en su nuevo destino, la Compañía de esquiadores de Alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez.

El 22 de enero de 1962, se trasladó al Batallón de Ingenieros de Montaña Motorizado 6, en San Carlos de Bariloche, Río Negro, regresando el 15 de febrero del mismo año, obteniendo el título de Instructor de Andinismo, cuyo jefe de curso se desempeñaba en aquel entonces mayor Pedro Miguel Di Pasquo, supervisado por el jefe del Departamento de Tropas de Montaña y director de curso coronel Alberto Marini; en dicho curso, coronó las cumbres del Pico Argentino del Monte Tronador y la Torre Principal del Catedral.

Entre el 8 y el 22 de julio de 1962, realizó el curso de perfeccionamiento de Esquí, logrando mantener el título de Instructor de Esquí de Primera categoría, curso dictado por el Batallón de Ingenieros de Montaña Motorizado 6, en San Carlos de Bariloche, Río Negro, cuyo jefe de curso se desempeñaba el mayor Pedro Miguel Di Pasquo, supervisado por el jefe del Departamento de Tropas de Montaña y director de curso coronel Esteban Mallo.

Desde el 30 de julio al 20 de agosto de 1962, participó como instructor del curso de capacitación antártica para el personal aeronáutico que integraron posteriormente las dotaciones de esa fuerza.

El 27 de octubre de 1962, contrajo matrimonio en la localidad de Centenario, Neuquén, con la señorita Soledad Teresa Muñoz de Toro, de profesión docente; esto se produjo cuando estaba destinado en la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez; de cuyo matrimonio nació el 8 de septiembre de 1963, su primer hijo, al que bautizaron con los nombres de Jorge Carlos, el mismo, nació en la localidad de Godoy Cruz, Mendoza y su segundo hijo José Oscar, nació a las 00,05 horas del día 24 de mayo de 1965, en la localidad de Plottier, Departamento Confluencia, en la provincia de Neuquén.

De regreso a Puente del Inca, participó del rescate del cuerpo del andinista mexicano Arispe Manrique, en las estribaciones del cerro Aconcagua, a una altura de 6.500 metros SNM,  por esta actividad fue felicitado por el comandante de la División de Infantería de Montaña 8.

De der a izq, Darvich, Teniente Primero Balda y un soldado, en la Compania de Esqui M 8, 1964


El 22 de diciembre de 1962, coronó nuevamente la cima del cerro Tolosa.

El 6 de enero de 1963, luego del rescate del andinista mexicano muerto en el Aconcagua, coronó la cima del cerro Aconcagua, por la ruta normal.

En el año 1965, realizó experiencias para la NASA, a 6.400 metros de altura, en el Cerro Aconcagua.

15 de enero de 1963, realizó la cumbre de oro del cerro Tolosa, guiando un grupo de cadetes del Liceo Militar General Espejo.

El 19 de abril de 1963, ascendió la cumbre del cerro Santa Elena, por la vertiente Sur, siendo felicitado por esta actividad; mientras que el 12 de mayo, hacía cumbre el cerro Banderita Sur y el cerro Agua Salada, el 18 de mayo del mismo año.

El 14 de julio de 1963, participó en las Competencias de Esquí Carnaval de las Nieves, en Vallecitos, Mendoza, obteniendo el Segundo puesto en la competencia de Slalom Especial y Gigante, en la prueba de segunda Categoría.

Entre el 29 de julio y 5 de agosto de 1963, participó como instructor del Curso de Capacitación Antártica, dictado por el Batallón de Ingenieros de Montaña Motorizado 6, en San Carlos de Bariloche, Río Negro, interviniendo, además, en el XXI Campeonato Argentino de Esquí categoría novicios, obteniendo el noveno puesto entre 27 participantes.

El 2 de noviembre de 1963, fue designado para participar como instructor del curso de Andinismo en San Carlos de Bariloche, Río Negro; el 4 de diciembre escaló la Torre Principal del Catedral. El 31 de diciembre de 1963, fue ascendido al grado de teniente primero.

Regresó a Puente del Inca, el 1 de enero de 1964 y el 17 de enero de 1964, coronó la cima del cerro Cuerno; mientras que el 31 de enero, participó de la patrulla de rescate en las estribaciones del cerro Aconcagua del andinista y periodista tucumano Pedro Pérez Cherp, regresando luego de encontrarlo y trasladando el cadáver del infortunado andinista.

El 22 de febrero, realizó la ascensión al cerro Banderita Sur; mientras el 24 de febrero coronó la cima del cerro Panta.

El 28 de julio, fue designado para participar como instructor del Curso de Esquí del Ejército Argentino, en el Destacamento de Instrucción Andina, en San Carlos de Bariloche, hasta el 4 de septiembre de 1964, fecha que fue designado para integrar la representación de la División de Infantería de Montaña 8, como integrante del equipo de Esquí de la misma, en las competencias militares de esquí.

A partir del 17 de enero de 1965, participó de la expedición científica de los esposos Elizabeth y Hans Albrecht, de Alemania Oriental, que experimentaron la adaptación del ser humano en la altura, donde participaron integrantes de varias jerarquías del Ejército Argentino, con la finalidad de comprobar cómo se comporta el organismo en los distintos niveles de altura, en el cerro Aconcagua; participando además, en el rescate de los andinistas Reverendo Padre, Fernando de la Mora de México, el científico Dieter Raab, de Alemania, quienes perdieron la vida en el cerro; por cuya actuación fue distinguido con medalla y diploma del país germano y felicitado por el comandante de la División de Infantería de Montaña 8.

El 24 de enero de 1965, una misión científica de la Universidad del Salvador, de la ciudad de Buenos Aires, conducida por el doctor y profesor de Fisiología, Bernardo Losada; en quien trabajaron también en el experimento, el doctor Antonio Ruiz Beramendi, integrante de la Primera Expedición Argentina al Himalaya, en el año 1954, el estudiante de veterinaria José Basena y el arquitecto y además integrante de la Primera Expedición Argentina al Himalaya, el señor Jorge Iñarra Iraegui, participando también, el entonces teniente primero Abel Carlos Balda, los sargentos ayudantes Cesar Darvich y Elgueta. Los experimentos se efectúan con perros en distintas alturas, en las estribaciones del cerro Aconcagua.

Darvich, en la Compania de Cazadores M 8, a la derecha, junto a algunos oficiales, el capellán y subofiales de la Compañía


La pasión por el esquí

Finalizada la comisión anterior fue destinado al Destacamento de Instrucción Andina, actualmente Escuela Militar de Montaña, a partir del año 1965, donde transcurrió la mayor parte del resto de su carrera militar.

Siempre se encontró atraído por la técnica esquística y esta actividad se transformó en su pasión. Fue campeón del Ejército en innumerables oportunidades, principalmente durante la década del 60.

El 23 de julio de 1965, se le otorgó el distintivo permanente Cóndor Plateado. El 31 de agosto de 1965, se le ratificó la categoría tras rendir las exigencias pertinentes, de Instructor de Esquí de Primera.

El 16 de octubre de 1965, se incorporó como instructor en la División Cursos del Destacamento de Instrucción Andina.

El 10 de enero de 1966, participó como instructor de los cursos de andinismo; escaló el Pico Argentino del Monte Tronador, y la cima del Pico Internacional del Monte Tronador entre el 1 de marzo y el 28 de marzo; respecto a esta ascensión nos relataba el teniente coronel amigo y compañero de cordada, Lucas Rufino Riveros, en ese momento teniente primero, decía que: En el año 1966, estando destinado en el Liceo Militar General Espejo, me llegó la orden de presentarme en el Destacamento Instrucción Andina, en San Carlos de Bariloche, para realizar el Curso Básico de Andinismo. El entonces, teniente primero Abel Balda, estaba destinado y era instructor de los cursos que se dictaban en la escuela, en San Carlos de Bariloche y fue instructor mío durante el curso. Hicimos en esa oportunidad la Torre Principal del Catedral. Posteriormente, fui convocado para el Curso Avanzado de Andinismo; en este curso, también estaba Balda, como instructor, y mientras el curso hacía el Pico Argentino del Monte Tronador, pidió autorización para subir el Pico Internacional con el sargento baqueano Sáenz y conmigo.

Salimos los tres del refugio Otto Meiling, a eso de las 03,00 horas. Llevábamos todo el material personal para la escalada en terreno de hielo y mixto, y 2 cuerdas de 60 metros de perlón, todo provisto por la Escuela. Pasamos el “Filo de la Vieja” y la “Depresión” de noche. El amanecer nos tomó subiendo directamente al "Promontorio". Hacia el Este y abajo, se veía el Mascardi cubierto de nubes. Llegamos al Sur del Promontorio con sol y sin viento. De allí se veía una pared que parecía no tener fondo, hacia el Oeste, era el pico Chileno; subían por el viento, unos pequeños copos de nieve por la brisa misma que corría del Oeste hacia donde estábamos.

Serían como las 10,00 horas, cuando terminamos de bordear el Promontorio por el Oeste y nos encontramos con un filo de nieve dura. Recuerdo que Balda, tomó un pedazo de hielo se lo metió en la boca y luego de observar la pared Sur del Internacional, y viendo su composición del llamado "verglás" (hogos de hielo adherido a roca inestable y floja) donde los clavos tirabuzón para hielo, partía la pared, seguimos esclando. Decidimos subir por la pared Sur de aproximadamente 100 metros, encordados y sin clavos que nos dieran seguridad. La instrucción que dio Balda como guía y primero de cordada fue, que, si uno caía, el siguiente debía saltar para el lado opuesto, buscando el contrapeso que, con la cuerda, para que quedara anclado o enganchado en alguna saliente.

Integrando el equipo militar de esquí de fondo de la Brigada de Infantería de Montaña VIII


De allí en adelante nuestra precaución y atención fue máxima. Tomé algunas fotografías, desde abajo cuando Balda escalaba, se veían sólo los grampones yo le daba seguridad e iba de segundo. Estuvimos en la pared más de 1 hora y media, y al final, llegamos a la cumbre. Un casquete convexo de unos 5 metros de diámetro. No había comprobantes o quizás estaban bajo el hielo o nieve dura que cubría la cumbre. Saqué fotos para todos lados, en ellas se ven unos puntitos negros al pie del Pico Argentino, era los integrantes del Curso Avanzado de Andinismo, camino a la cumbre del Pico Argentino. El suboficial Salto, sanjuanino, me contaba posteriormente, que nos vieron en la cumbre del Internacional cuando ellos iban para el Pico Argentino. Considero que fue la primera ascensión del monte Tronador y de su pico Internacional, por esta vía, la Sur.

En el resto del año participó de todos los cursos dictados por el Instituto. Además, dentro del Campeonato Nacional de Esquí del Ejército Argentino, salió Campeón de Esquí de la Institución, en la categoría de oficiales.

El 10 de noviembre de 1966, fue destinado al Regimiento de Infantería de Montaña 11, con asiento en Tupungato. Durante el periodo estival de este año, intentó el ascenso al volcán Tupungato, pero no logró coronar su cima.

Del 16 octubre al 4 de noviembre, fue convocado para realizar el curso Avanzado de las Armas, en la localidad de Campo de Mayo, aprobándolo y regresando a su unidad de origen, Tupungato.

El 31 de diciembre de 1967, ascendió al grado de capitán, según Boletín Publico de ejército número 3592.

Entre el 7 y 17 de febrero de 1968, realizó un reconocimiento y ascenso al volcán Tupungato.

En el mes de junio de 1968, participó del Quinto Congreso Nacional de Montaña organizado por los clubes Andinista Mendoza y Andes Talleres Sport Club.

El 10 de agosto de 1968, participó de las pruebas individuales y de conjunto representando a la Brigada de Infantería de Montaña VIII, en San Carlos de Bariloche, obteniendo el Campeonato de Esquí del Ejercito para oficiales y logrando con su patrulla el primer puesto, en representación de la Gran Unidad de combate; por estos logros fue felicitado por el comandante de la brigada.

El 26 de noviembre de 1968, efectuó un reconocimiento y ascenso al volcán Maipo. El 2 de diciembre de 1968, fue trasladado a su nuevo destino, la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña 8, Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez.

El 17 de enero de 1969, participó del rescate de un andinista mexicano que se encontraba casi inconsciente en el refugio Berlín, en las estribaciones del cerro Aconcagua.

El 3 de mayo, fue designado para realizar el curso de montaña en la Escuela Militar Alpina de Aosta, en la República de Italia, por el termino de 410 días, trasladándose en comisión al Destacamento de Instrucción Andina, a efectos de prepararse para su viaje al extranjero y entrenarse para el mismo.

El 14 de julio de 1969, por sus antecedentes de montaña se le otorgó el distintivo de la especialidad de montaña, Cóndor Dorado.

Mayor Balda encabezando la formación de la apertura del primer Mundial Militar de Esqui en el que participó el Ejército Argentino. Andermatt, Suiza, febrero de 1975

Abel Carlos Balda en la Antartida


Actividades en Europa en los 70

Durante los años 1970 y parte de 1971, efectuó los cursos de Esquí y Alpinismo en la Escuela Militar Alpina de Aosta, de la República de Italia, donde obtuvo los títulos de Instructor Militar de Esquí y Alpinismo de ese país, realizando además las siguientes actividades dentro de los cursos: el 20 de febrero de 1970, realizó una travesía en esquí desde La Thuile-Val Gruisanche, por el portezuelo Planaval; el 15 de marzo de 1970, realizó una marcha esquística desde Courmayer a La Thuile, por el Val de Chavannes; el 10 de abril de 1970, realizó una marcha esquística desde Brehuil a Plateurosia y al Monte Breithorn; el 8 de mayo de 1970, efectuó la escalada a la Punta Angelina; el 13 de mayo de 1970, la escalada al Fungo, Lancia y Torre; el 20 de mayo escaló la Punta Giulia; el 3 de junio escaló el Spigolo Dorn de Magnaghi; el 4 de septiembre de 1970, escaló el Lyskamm Oriental; el 8 de septiembre de 1970, escaló por la vía italiana al Monte Cervino; el 12 de septiembre escaló por la arista del Maudy desde el portezuelo del Midi; el 15 de junio de 1970 escaló el Monte Blanco, por la cresta e Bionassey; el 20 de agosto de 1970, ascendió al monte Gran Paradiso por la cresta Gastaldi; el 21 de agosto de 1970, ascendió al Monte Ciarforon, por la pared Norte y el 26 de agosto de 1970, realizó la travesía alpinística de las Grandes Jorasses por la cresta de Rochefort; el 29 de agosto de 1970, junto a delegaciones de países de la región de los Alpes, Francia, Italia, Austria, Alemania, Suiza y Argentina, a las cimas del Monte Rosa, Punta Gnifetti y Punta Dufour.

A esta lista de escalamientos realizados durante la permanencia en el curso realizado en le Escuela Militar Alpina de Aosta, debemos agregar los excelentes conceptos vertidos por su instructor Maresciallo Agostino Tamagno, del comandante de la Sezione Sci Alpinística Maggióre Giuseppe Pistono y del comandante del reparto Corsi Speciali Tenènte colonnèllo Ettore Riccio, quienes manifiestaron elogiosos conceptos sobre su excelente capacidad técnica, didáctica y organizativa; de igual modo fueron los conceptos vertidos por el agregado aeronáutico, militar y naval, destinado en la Embajada Italiana en Argentina, con fecha 10 de diciembre de 1970, el entonces general de brigada Giuseppe Scarinci, cuando acompañaba con su nota de elevación las fechas técnicas de cada curso realizados por el entonces capitán Abel Carlos Balda, manifestaba: Es para mi motivo de gran satisfacción, el excelente comportamiento del señor capitán Abel Carlos Balda, que ha demostrado optimas cualidades profesionales y excelentes capacidades técnicas, didácticas y organizativas durante los desarrollos de los cursos realizados en la Scuola Militare Alpina di Aosta.

Darvich, junto a dos integrantes de la Ca Esq M 8, rescatando
de las estribaciones del Monte Aconcagua a un muerto


Su vida en Bariloche

El 15 de enero de 1971, de regreso al país hizo su presentación en su nuevo destino, la Escuela de Instrucción Andina, en San Carlos de Bariloche, Río Negro, siendo destinado como jefe de curso.

El 22 de febrero, salió con el Curso Básico de Andinismo a la zona del Monte Tronador, realizando además de las actividades básicas y técnicas de escalamiento en hielo, el ascenso al Pico Argentino del Monte; el 19 de marzo, realizó junto a los integrantes del curso, el escalamiento a la Torre Principal del Catedral. El 2 de abril, volvió al Monte Tronador con el Curso Avanzado de Andinismo, coronado nuevamente, la cima del Pico Argentino del Monte.

El 21 de julio, participó del torneo de esquí nórdico, organizado la embajada de Noruega, en San Carlos de Bariloche, obteniendo el primer puesto de dicha competencia de larga distancia.

Entre el 21 y 27 de septiembre de 1971, participó como integrante del Equipo Militar de Esquí argentino, que enfrentó al esquipo chileno, en San Carlos de Bariloche, destacándose en las pruebas que participó.

El 7 de septiembre de 1971, participó del Campeonato de Esquí del Ejército, en San Carlos de Bariloche, Río Negro, clasificándose Campeón de Esquí del Ejército.

A fines de diciembre de 1971, fue destinado en la Escuela Superior de Guerra, en Buenos Aires, para realizar el Curso Básico de Comando y Estado Mayor.

Siguiendo con sus recuerdos y relatos el coronel Jorge Orencio José Salas, nos decía: En el año 1971 llegué destinado al Regimiento de Infantería de Montaña 16 y allí conocí por primera vez lo que me marco para siempre, el espíritu de montaña y la unión entre sus hombres. Me recibió una persona que sería decisiva en mi carrera, el entonces mayor Benjamín Nazar; él, me envió a hacer todos los cursos de montaña, a la Escuela de Instrucción Andina, y me integro desde el principio a lo que sería el Equipo de Esquí.

En ese primer invierno para mí, hicimos prácticas y aprendizajes de esquí de fondo, en la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña 8, Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez, siendo el jefe de equipo el entonces mayor Lucas Rufino Riveros, allí, en la localidad de Puente del Inca junto a algunos suboficiales y soldados, realizamos una marcha hasta las Cuevas, pasamos el viejo túnel del ferrocarril, el cual, estaba casi totalmente bloqueado por avalanchas y finalmente, pudimos entregar en Chile un preciado cargamento de víveres para nuestro Primer Equipo Militar de Esquí que se conformaba institucionalmente para participar en la competencia militar de esquí, en el vecino país. Allí, nos esperaban sus integrantes entre ellos, el entonces capitán Carlos Balda, Néstor Azuaga, el cabo primero Lucero y otros…

Balda participando del rescate del cadaver del periodista Cherp


Antes de regresar para nuestro territorio el capitán Carlos Balda (recordemos que se encontraba cursando la Escuela de Guerra y que había viajado en comisión para participar del equipo que representaba a nuestro país en este certamen), me llamó aparte y me dijo: “Subteniente tengo que encomendarle una misión que es sumamente importante… logre escaparme unos días de la Escuela de Guerra, debo regresar a Buenos Aires en el tren del sábado para estar a primera hora del lunes, rindiendo un examen, debe tomar contacto con el Jefe de la estación de Polvaredas de mi parte, del cual, soy el padrino de su hijo, para que tenga lista la zorra de la estación para que me traslade hasta a Mendoza, para alcanzar el tren del sábado que me traslade a Buenos Aires… Yo llegare a Puente del Inca y desde allí vemos como me alcanzan a Polvaredas, para desde allí, trasladarme a Mendoza.”

Todo se cumplió de acuerdo a lo planeado, es más lo acompañé todo el trayecto a Polvaredas, luego en la zorra a Mendoza y allí lo despedí en la estación…me dejo todo el equipo que había utilizado en las competencias y una charla durante el viaje que no olvidaré jamás… lamentablemente, creo que no le fue muy bien en el examen de la ESG.

En el invierno de 1972, participamos en la Competencia de Esquí del Ejercito, en Chapelco, San Martín de los Andes, fue mi primera actuación en el equipo de mi Brigada de Infantería de Montaña VIII, aquí apareció nuevamente el entonces capitán Carlos Balda, quien se reunió con el Director de la Escuela de Instrucción Andina, el coronel Fortunato Gómez Romero, reunidos ambos, me llamaron para decirme que deseaban reemplazar a un viejo teniente primero de Gimnasia y Esgrima, que estaba en la Escuela y que yo era el candidato para su reemplazo, fue un día muy especial para mí; y a fines del año 1972 y estando ya finalizando el curso avanzado de Andinismo, me salió el pase desde el Regimiento de Infantería de Montaña 16 a la Escuela de Instrucción Andina, feliz coincidencia, también fue destinado el entonces teniente Miguel Isturiz, de la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña 8, con el cual, habíamos compartido los dos inviernos anteriores en Mendoza.

Balda, junto al cuerpo del infortunado periodista tucumano Pérez Cherp


El esquí en Europa

A fines del año 1973, cuando regresó a la Escuela de Instrucción Andina, inmediatamente gestionó que se realice el Curso de Instructores Internacionales Esquí de Fondo, en Finlandia.

Entonces, la Federación Argentina de Ski y Andinismo, FASA, seleccionó y pagó un curso internacional de esquí de fondo, en Finlandia, viajando como delegado Francisco Jermán y participaron del curso, el entonces mayor Carlos Abel Balda, el teniente Jorge Orencio José Salas, y el sargento Demetrio Velázquez; el estado le hizo entrega de U$S600, que fueron para abonar el curso, mientras que, del ejército, no recibieron absolutamente nada; eso hizo que luego de pagar el curso, cada uno solo disponía de lo poco que había podido llevar de sus ahorros.

Fue el Cuarto Curso Internacional de Esquí de Fondo, que se realizaba en Finlandia y el único que se dictaba para esa época en Europa; con el tiempo y luego de algunos años, el mismo curso fue realizado en otros países, como Italia y en otros países de Europa.

Al curso de Vuokkati asistieron, el entonces mayor Abel Carlos Balda para realizar la capacitación de Instructor de Esquí de Fondo con una breve orientación en planificación, en la actualidad este curso se realiza para dirigentes deportivos, luego, el teniente Jorge Orencio José Salas, obtuvo la misma capacitación, pero orientada al entrenamiento y el sargento Demetrio Velázquez tuvo su curso direccionado a la técnica del Esquí de Fondo, como deportista, participando también Marcos Jerman, en este mismo curso, todos acompañados por el dirigente deportivo y entrenador Francisco Jerman.

Fueron los primeros esquiadores del país en realizarlo, curso que marcó el comienzo de una época impresionante en el desarrollo técnico del esquí de fondo.

Sin dudas sería este otro pequeño hecho histórico que permitió hoy en día comprender el rumbo que se fue tratando de buscar para nuestros esquiadores militares, que, además, han representado en varias oportunidades tanto en la Copa del Mundo del esquí nórdico como en las Olimpiadas Mundiales de este deporte.

Ese mismo año participó Salas, con Velázquez y Marcos Jerman del Campeonato Mundial de Esquí de Fondo, en Falun, Suecia. Recordando Jorge Salas: Todo esto, no me pregunten cómo, dado que fue gestión del entonces mayor Carlos Balda.

En el año 1975, siendo director de la Escuela de Instrucción Andina, el entonces teniente coronel Gastón Driollet, el mayor Carlos Balda, le propuso participar por primera vez en el Campeonato Mundial Militar del Consejo Internacional de Deportes Militares, en Andermatten, Suiza. La delegación estuvo integrada por el teniente coronel Driollet, mayor Carlos Balda, teniente Jorge Salas, subteniente Raúl Abella, Sargento Fidel Lucero, Sargento Ramón Montiveros, Sargento Demetrio Velázquez y el cabo primero Luis Ríos.

Durante este Campeonato Mundial Militar, el jefe de delegación propuso la sede del próximo Campeonato Mundial Militar, en San Carlos de Bariloche, Río Negro.

Los años siguientes, continúo apoyando esas participaciones en Europa y entrenamientos en Finlandia y como jefe del Equipo Militar de Esquí, siguió realizando estas gestiones que permitió que el equipo pudiese codearse y competir con las mejores delegaciones del mundo del esquí de fondo del mundo.

Expedicion científica del Dr. Losada, de la Universidad del Salvador, 1966 en el que Balda participo


Creando la Federación de Pentathlon y Biathlon

En el año 1977, el teniente coronel Carlos BALDA, organizó en la localidad de San Carlos de Bariloche, una reunión con el objeto de crear la Federación Argentina de Pentathlón Moderno y Biathlon. Para tal actividad se reunieron en la Escuela de Instrucción Andina, el general Juan Carlos Uriburu por el Comité Olímpico Argentino COA, Salvador Lettieri por la Federación de Esgrima, José Almecija, por la Federación Argentina de Ski y Andinismo FASA, Mayorga. por el Club Argentino de Esquí, mayor Jurs, por el Circulo Militar, el teniente coronel Abel Carlos Balda, representando al Club Andino Centenario, teniente coronel Olivieri, por el Club Andino Bariloche, aprobándose los estatutos y finalmente, el 15 de noviembre de 1977, la IGJ lo oficializó.

En el año 1977, participó el teniente coronel Abel Carlos Balda, en la Escuela de las Américas, en el Fuerte Gulick, zona del Canal, del Ejercito de los Estados Unidos de América, colaborando en el programa Conozca su Mundo, Argentina 1977.

En el año 1978, se participó por primera vez en el Campeonato Mundial de Biathlon, cuyos representantes fueron el teniente primero Jorge Salas, los teniente Roberto Parra y teniente Raúl Abella y el sargento primero Luis Ríos, siendo jefe del Equipo el entonces teniente coronel Abel Carlos Balda, quien promovió un equipamiento muy moderno para la época, además, solicitó al Estado Mayor General del Ejército, incorporar la provisión de vehículos propios, la compra de vehículos para nieve Prinoth y motos para nieve Bombardier, elementos indispensables para trabajar en el marcado y desarrollo de las pistas y traslados.

Desde el 26 de junio de 1973 hasta el 19 de junio de 1982, se mantuvo como jefe del Equipo Militar de Esquí, que representó a la Argentina, tanto en los juegos olímpicos, como en competencias internacionales tanto militares, como civiles de esquí.

El 21 de noviembre de 1978, se le otorgó el título de Instructor Nacional de Esquí, dado por la dirección de Deportes y Recreación del Ministerio de Asuntos Sociales de la provincia de Río Negro, cuyo director firmante del título era el destacado esquiador y montañista argentino-esloveno Dinko Bertoncelj.

En el mes de diciembre de 1978, participó en las ejercitaciones militares desarrolladas por la Brigada de Infantería de Montaña Sexta, realizadas en la zona de responsabilidad de la Gran Unidad de Montaña del Ejército Argentino.

El 22 de agosto de 1979, se le otorgó la Piocha Dorada de Montaña del Ejército Chileno, por sus cualidades y méritos en la montaña, además, por su amistad como muchos integrantes del ejército trasandino.

Nos decía el actual jefe del Equipo Militar de Esquí, teniente coronel Gastón Fanti: En la década del 80, se realizó un impresionante paso el de participar en un Juego Olímpico de Invierno con un equipo militar, además siendo la primera representación nacional en el Biathlon Internacional, que ya llevaba unos 20 años dentro del deporte olímpico.

Quizá se anticipaba una verdadera hazaña en lo que respecta al desarrollo de un deporte como lo es el Biathlon, a un deporte que se lo conoce mundialmente como un deporte de características militares, porque dentro de la carrera está la práctica del tiro. Por supuesto que la figura del entonces Teniente Coronel Abel Carlos Balda fue la que se destacó pues fue el responsable de gestionar la actividad, una actividad deportiva que evidentemente se hace desde la verdadera pasión por el deporte militar, por el esquí militar. En aquellos años había seguramente algunas ventajas y algunas desventajas, pero creo yo que las desventajas serían las más destacadas, ya que al no estar todo tan globalizado como en la actualidad, se dificultaba todo aquello vinculado a los traslados, las comunicaciones, la obtención de información reglamentaria, etc. En aquellos años conseguir e interpretar un reglamento era bastante complejo, ya que la experiencia o la vivencia era el punto de partida para aplicar cualquier tipo de información técnica.

Los años ochenta vuelven a marcar un estadio cronológico de gran importancia, principalmente a la hora de identificar un deporte con un ámbito profesional, acentuando en que el Biathlon es el deporte militar de invierno por excelencia. En el mundo del deporte militar ya era así, pero en el deporte militar argentino sería de esta manera recién en la década del 80. Veremos a continuación, algunos eventos que comprueban esta realidad, en donde obviamente se destacan las figuras de grandes gestores en este deporte militar, primero el ya mencionado Coronel (R) Abel Carlos Balda y más tarde el Coronel (R) Jorge Orencio José Salas, quien siguiera con los lineamientos del mentor de un Equipo Militar de Esquí permanente en el Ejército, y que además le impusiera su propio espíritu y profesionalismo, alcanzando también y no solamente la Presidencia de la Federación Argentina de Pentatlón Moderno y Biathlon, que en aquellos años la ejercía el General Uriburu, el ejercicio de cargos en los comités técnicos y directivos de la Unión Internacional de Biathlon y en la Unión Internacional de Pentatlón Moderno.

Decía también, el coronel Carlos María Rozas: Cabe destacar que en relación a esta actividad como miembro fundador de la Federación Argentina de Pentathlón Moderno y Biathlon promovió el desarrollo de blancos automáticos, construidos en la Matricería Cuyo de la provincia de Mendoza, conservándose algunos modelos como muestras históricas en Ushuaia.

Rescate realizado por Balda, Darvich y Depetris de un cuerpo en el Aconcagua

El cuerpo encontrado de Dieter Raab - 1965


En los XIII Juegos Olímpicos Invernales de Lake Placid, en el año 1980, con el grado de teniente coronel, participó como jefe del equipo argentino.

En el año 1981, sería el punto de partida en la difusión del esquí de fondo militar y del biathlon por parte del Ejército Argentino, ya que, como modo de obtener, en un plano no demasiado extenso, un mayor número de adeptos, se buscó promover en localidades aptas para el deporte invernal nuevos centros de trabajo.

Así, con esta idea aparece en escena Caviahue en la provincia del Neuquén, un pequeño espacio en medio de la cordillera, copado por el ente de las Termas de la provincia de Neuquén, en donde vivían aproximadamente unas 30 familias por aquellos años y en donde se presentaban excelentes terrenos, alturas y pendientes para el desarrollo de la actividad invernal.

Sigue con su relato y recuerdos, el coronel Jorge Orencio José Salas, quien nos decía: Bajo la dirección del entonces teniente coronel Balda, se logró clasificar un equipo de biathlon a los Juegos Olímpicos de Invierno de Lake Placid 1980. Participando del mismo, el teniente coronel Carlos Balda, como jefe de equipo, el teniente primero Jorge Salas, los tenientes Raúl Abella y Víctor Cuello y el sargento Luis Ríos.

Como integrante de la Federación Nacional, recuerdo las actividades, que realizó el Equipo Militar de Esquí, promovidas por el teniente coronel Carlos Balda, siendo las siguientes:

Cursos de esquí de fondo y biathlon en la localidad de Ushuaia, Tierra del Fuego; principal promotor de la realización de la Primera Edición de la Marcha Blanca en Ushuaia, siendo el mentor el entonces mayor retirado Juan Giro Tapper; cursos nacionales para el desarrollo del centro de esquí de Caviahue; curso de esquí de fondo y biathlon en Mendoza; curso de esquí de fondo en Primeros Pinos; envió de un instructor para el desarrollo de un curso en Rio Turbio; siendo Comandante Antártico destinó a Ushuaia al sargento primero Demetrio Velázquez, para desarrollar la actividad del esquí de fondo siendo una decisión clave para el desarrollo de esta actividad en esa zona.

También se realizaron reconocimientos en la montaña en época invernal, para demostrar la gran utilidad y capacidad de los esquiadores altamente capacitados en actividades operacionales de montaña, y que eran tan útiles como en la parte deportiva y esto fue realizado por el entonces teniente coronel Carlos Balda, durante su jefatura en el equipo, y realizándose las siguientes actividades: Reconocimientos invernal en la quebrada de Matienzo, portezuelos Potrero Escondido, Lomas Coloradas, Navarro, Paso la Iglesias. En Neuquén pasos Copahue, Coihué, y varios más de esta zona.

Siempre educo y predico con el ejemplo, inculcándonos la defensa de nuestra soberanía; tenía muy claro este concepto, haciendo una crítica constructiva y advirtiéndonos contra aquellos que tras de un escritorio ignoraban totalmente lo que estaba en juego para nuestro país y nos decía: “Nadie puede defender y querer lo que no conoce”.

Recuerdo que me toco por su orden llevar a un diputado nacional del partido radical, el Señor Felgueras, a una marcha y reconocimiento en Ushuaia; este pobre hombre abrigado con un gamulán y con zapatos de calle, sufrió como nadie… era la técnica del coronel Balda… los sometía a presiones muy grandes, y luego, los elogiaba y los hacía sentir como una especie de héroes; esta técnica le valió llevar adelante su plan más ambicioso, jalonar el territorio que argentina pretendía en el Hielo Continental Patagónico.

La primera parte de esta actividad, de la cual yo fui testigo y responsable de su ejecución, fue reunir toda la información necesaria y de todo tipo, tanto histórica, geográfica, climatológica, etc., sus asesores fueron dos héroes poco recordados el coronel Emiliano Huerta y el Ingeniero Mario Bertone.

La segunda parte, fue con la política, con la ayuda del diputado nacional Felgueras, logró llegar y exponer su plan al Senador Berhongaray, presidente de la comisión de defensa del Senado.

La tercera, fue la ejecución y siendo comandante del Comando Antártico, decidió que el Curso Preantártico del Ejercito, realice una de sus etapas en el Hielo Continental Patagónico.

Durante este periodo se construyeron los refugios, se coordinó la logística y traslado en un Hércules a Puerto Santa Cruz y desde allí, en camiones a la zona del Chaltén; luego, con el apoyo aéreo de un Lama de gendarmería y un avión Pilatus Porter, al lugar donde se instalaron.

La misión fue instalar un refugio importante en el nunatak Viedma del Hielo Continental Patagónico y otros tres pequeños refugios de apoyo en la quebrada del Toro (Paso del Viento), el valle del Torre y en el glaciar del Eléctrico.

Todo esto se cumplió en unos 15 días, el plato fuerte fue que por alguna gestión que desconozco cómo, el entonces gobernador de Santa Cruz, el doctor Arturo Antonio Puricelli, fue transportado en un Lama e inauguró el refugio cercano; se encuentra en mi poder una copia del Acta de inauguración del mismo, y la guardo como una reliquia y recuerdo.

Por fortuna que, estos refugios quedaron dentro del territorio argentino, luego que se finalizara la negociación con Chile durante la Presidencia del doctor Carlos Saúl Menen.

Cadaver del padre de la Mora. Rescate realizado por Balda, Depetris y Delgado


En esa oportunidad concurrí con el coronel Carlos Balda en helicóptero a las ruinas de lo que fue el Puesto Arbilla en Laguna del Desierto; este puesto, había sido ocupado por carabineros chilenos y recuperado por la Gendarmería Nacional Argentina, con un agresivo de por medio, donde se produjo la muerte del teniente de Carabineros de Chile, Hernán Merino Correa, quien en una actitud ofensiva fue muerto en la Laguna del Desierto, sector perteneciente a la República Argentina, y herido un suboficial de carabineros. Siempre recordare el silencio del coronel Carlos Balda y su mirada perdida como buscando una explicación y con ojos húmedos, contemplando los restos quemados del viejo puesto Arbilla.

Estando en la Escuela Militar de Montaña, junto al Equipo Militar de Esquí del Ejército, trabajamos en el asesoramiento y desarrollo del Cerro Bayo en Villa La Angostura.

Luego ya retirado cada tanto me llamaba para que veamos proyectos de desarrollo en pistas de esquí, trabajamos en el desarrollo de Batea Mahuida, tenía muy buena relación con la comunidad mapuche, recuerdo que su única exigencia que les pedía a ellos era que siempre estuviera colocada la bandera argentina, también tenía otros proyectos, que nunca se concretaron, al menos hasta hoy.

Hace unos años y ya como presidente de la Federación de Biathlon que ellos crearon, durante un Campeonato Mundial en Buenos Aires. Lo llevamos y en una ceremonia que nunca olvidare, le entregamos un reconocimiento como presidente honorario y otro, por parte de la Unión Internacional de Pentathlón Moderno.

La Unión Internacional de Biathlon, dedico una página a su memoria en el libro del cincuentenario.

Respecto y volviendo a Caviahue nos relataba el teniente coronel de educación física Gastón Fanti, actualmente, jefe del Equipo Militar de Esquí del Ejército Argentino: Existían algunos puntos en contra del desarrollo deportivo: por una cuestión de orden de aparición se observaba un muy difícil acceso, ya que había que hacer un rodeo bastante importante, saliendo de la ruta normal, desviando desde Lonco Pue hasta El Huecú y desde allí, bordeando el Río Agrio llegar hasta Caviahue, por caminos poco trabajados, pero con la promesa de la provincia de Neuquén de generar nuevos accesos y mejores condiciones de trabajo en la Región. Esto se debía a que el Equipo de Esquí del Ejército y todos los esquiadores militares en general, para el pensamiento político neuquino, sería parte del desarrollo turístico planteado para la zona Norte de la Provincia.

Otro punto en contra que manifestaba la zona sería los grandes vientos durante el invierno y principalmente cuando se acercaba la primavera, que, si bien para el rústico esquí militar de travesía esto no sería un problema, si para el esquí de fondo o el biathlon, en donde el tipo de material que se utiliza es de gran sensibilidad ante el mismo.

Había mucho que hacer en Caviahue, pero para la incansable personalidad del entonces teniente coronel Abel Carlos Balda esto no sería ningún obstáculo, ya que en cada paso mostraría la pasión deportiva.

No solamente se realizó la actividad esquística en Caviahue, sino que, además, nació la verdadera vedette del Biathlon argentino.

A Caviahue se asistió con un reducido equipo para trabajar en las pistas, sectores de tiro, además organizar clases para los habitantes y por supuesto preparar algunas carreras; tal es así que se logró realizar un Biathlon Individual de 20 Kilómetros y una Posta de 3 x 7,5 Kilómetros. La verdad que el paisaje neuquino en Caviahue es imponente y único, al igual que nuestro biathlon impulsando una hermosa comunión de dones.

Las carreras de Caviahue fueron organizadas y realizadas por el personal perteneciente a la entonces Equipo de Esquí del Ejército de la Escuela de Instrucción Andina.

Así transcurrieron las actividades en Caviahue, un lugar ideal para el entrenamiento de los mejores esquiadores que tenía el Ejército Argentino, con muchísimo trabajo, no solamente trabajo físico o relacionado con el entrenamiento, sino también de aquel trabajo generado a partir de las necesidades de organizarse para entrenar, de promover espacios o de mejorar las condiciones que presentaba el terreno y la localidad en general.

Podemos asegurar que en este aspecto el teniente coronel Carlos Balda se mostró por aquellos años como un incansable luchador, de carácter muy fuerte, aguerrido y el principal promotor que tuvo el esquí militar.

Como lo adelantábamos y en esto de obtener nuevos lugares para entrenar y competir apareció en escena el cerro Otto, en la localidad de San Carlos de Bariloche, Río Negro, con un lote que es propiedad del Estado Nacional bajo custodia del Ejército Argentino, y que mejoraría las cualidades del entrenamiento militar, ya que estando en Zona Militar no existen limitaciones para los trabajos de naturaleza militar, al menos esto ocurrió allá por el año 1981, aún más cuando la población civil se encontraba bastante desperdigada en la zona.

Hasta ese entonces el lugar para entrenar y competir específicamente era el cerro Catedral, en territorio de la Administración de Parques Nacionales. El cerro Otto le permitió soñar a la conducción del Equipo con pistas especialmente diseñadas y desarrolladas para el Biathlon en primer lugar y para el Esquí de Fondo en segundo.

Desde mediados de los setenta ya incursionaba en el Cerro Otto haciendo algún tipo de trabajo esquístico, incluso el propio Otto Meiling, que vivía en la ladera Norte del cerro, dando alguna clase de esquí de larga distancia y adaptando algunos lugares para practicar descensos, pero durante el verano de 1980 y 1981, la Compañía de Ingenieros de Montaña 6, con asiento en San Carlos de Bariloche y personal perteneciente a la Escuela de Instrucción Andina y al Equipo de Esquí del Ejército, trabajaron incansablemente, para trazar los circuitos, abriendo camino a machete, máquina y también con alguna voladuras menores, persiguiendo el sueño del estadio propio, del circuito deseado. Fue así como el cerro Otto se presentó en el invierno del año 1981, como el nuevo sector de entrenamiento y competencias del Equipo Militar de Esquí.

Sin lugar a dudas, fue el principal impulsor del Equipo Militar de Esquí del Ejército Argentino, transformándose en el año 1982, el teniente coronel Abel Carlos Balda, en el primer jefe del Equipo Militar de Esquí designado por la institución y nombrado como destino.

Continuando con su relato el coronel Rozas, nos decía: Conocedor por propia experiencia de las duras condiciones meteorológicas que imperan en la cordillera fue su permanente preocupación mejorar el vestuario y equipo de las Tropas de Montaña. En tal sentido comprometía a varias empresas que le transfirieran distintas prendas para probar y experimentar, a cambio de su provisión gratuita, con el compromiso de una futura compra por parte de la institución.

También experimentó con modelos de camillas adaptadas al ganado y nuevas albardas para el transporte de material pesado.

En el periodo estival de 1984 y 1985, participó en la Campaña Antártica del verano; luego, en el año 1985, se desempeñó como Comandante Antártico del Ejército Argentino; en el año 1986, realizó la primera travesía de la península Antártica. Fue fundador del Club Andino Caviahue. Fundador del pueblo del Chaltén, en proximidades del Fitz Roy.

Ha realizado una gran cantidad de picos en América, Europa y la Antártida. Ha participado en un gran número de rescates en la zona de la Alta Cordillera de San Juan y Mendoza.

Teniente Coronel Balda presentando el Equipo Militar de Esquí a las autoridades chilenas en la CIEM (Campeonato Internacional de Esquí Militar) de 1979 en Portillo, Chile

Teniente Coronel Balda en la Laguna del Desierto


Su vida después del retiro voluntario

El 31 de diciembre de 1987, paso a situación de retiro voluntario, radicándose en la provincia de Neuquén.

El día 16 de octubre de 1990, la Superintendencia Nacional de fronteras, le otorgó la distinción denominado Superintendencia Nacional de Fronteras, por sus servicios prestado a la Nación y siendo digno de ser destacado por tal motivo.

El 4 de junio de 1990, se producía el divorcio de común acuerdo con su esposa Soledad Teresa Muñoz de Toro.

El 23 de septiembre de 1995, la Junta de estudios Históricos de la provincia de Neuquén, lo nombró Miembro de Número, en atención a sus títulos y antecedentes de su trayectoria.

Del 2 al 4 de julio de 1996, participó en la Universidad del Museo Social Argentino, en el Simposio sobre Hielos Continentales Patagónicos.

El 26 de octubre de 1996, participó como expositor en las Jornadas Interdisciplinarias sobre Cartografía y Demarcación de Limites Nacionales, en la Universidad Nacional de Cuyo.

El 16 de septiembre de 1997, participó de las jornadas del Congreso Nacional del Hielo Continental Patagónico, cuyo certificado fue otorgado por el presidente del evento, el licenciado Rodolfo W. Koessler von Ilg.

Su camarada, compañero y amigo, el coronel Carlos Gerardo Bertolini, le dedicó a su trayectoria un poema que decía:

Coronel Mapuche Abel Carlos Balda

¡Qué alegría! Cuanto honor y privilegio,
Ser receptor directo de sus glorias,
Le escribo versos desde el colegio,
Y son testigos fieles de sus memorias.

Cuando vemos que todo se derrumba
Sin encontrar refugio en esa huida,
El grito de un coronel retumba,
Con sus mapuches del Batea Mahuida.

Todo es esfuerzo, todo es corazón,
Así sus obras en la cordillera,
Las cantara el mapuche cual canción,
Para que usted, coronel, nunca muera.

Yo sé que humildad es lo que le sobra,
Piense en su nieto andando cordillera,
Ponga su placa al pie de cada obra,
Que después si, inaugure cualquiera.

Regale los aplausos del momento,
Al político de turno que saluda,
La montaña para Balda, es monumento,
En homenaje a su vida alegre y ruda.

Probando los Alpes 3000, esquíes que luego compraría el Ejército para las Tropas de Montaña
en el Parque Aconcagua en Mendoza

El refugio del Paso del Viento


Seguía el coronel Carlos María Rozas, con sus recuerdos: En el año 1987, se acogió al retiro voluntario afincándose en Villa Pehuenia, localidad enclavada en los valles de los lagos Aluminé y Moquehue, cercanos a la tierra que lo vio nacer.

Pero dejar el uniforme no significó dejar la actividad de montaña. Si fecundo había sido su trabajo en la milicia, ahora podría dedicarle tiempo completo a promoverla en la comunidad civil. Al respecto se desempeñó como Delegado Regional en Neuquén de la Asociación Pingüinera Antártica que reunía a los antárticos veteranos.

También impulsó y desarrolló el Centro Invernal de Esquí de Caviahue-Copahue, del cerro Wayle cercano a Chos-Malal y el Parque de Nieve Batea Mahuida a solo siete kilómetros de Villa Pehuenia. Aquí cabe destacar que convenció a la comunidad mapuche Puel para dejar de lado parte del negocio de la ganadería para dedicarse a la actividad turística del esquí.

Para ello no sólo eligió el sector de las pistas, sino también que consiguió el apoyo de la provincia y entidades civiles que permitieron instalar dos T-Bar y un poma, además de instalaciones para el alquiler de equipos, confitería y sanitarios.

Capacitó como instructores a los jóvenes de la comunidad y le hizo prometer al Lonko (Cabeza- jefe) que la Bandera Argentina debía ondear siempre en el centro de esquí.

El 9 de agosto de 2000, la presidente el Consejo Deliberante de la Municipalidad de Loncopue, Susana B. Llambí, mediante nota de la fecha, tras el inicio de una nota protocolar, le hacía llegar la solicitud para que los asesorara al municipio para desarrollar en el Parque Chenque Pehuen, el proyecto, desarrollo e instalación de un centro de esquí, para la comunidad.

Ese mismo año, Abel Balda, inauguro junto al intendente del lugar lo que él había impulsado y desarrollado en Batea Mahuida.

El Intendente Sandro Badilla, nos decía: Debemos destacar que cuando efectuó el asesoramiento el coronel Abel Carlos Balda, les hizo el siguiente pedido a los responsables del centro de esquí: “Un solo pedido les digo a la Comunidad de Puel, del Parque de Nieve Batea Mahuida, que la bandera argentina siempre debía ondear en este cerro.”

La mayoría de los Centros de esquí tuvieron su acompañamiento para que se llevaran adelante. Tuvo, además, un corazón muy generoso, tal es así que, fue el capacitador de los instructores de esquí y consiguió equipos para que pudieran desarrollar la actividad. Las huellas que dejaron el lonco mapuche José Miguel Puel y el coronel Carlos Abel Balda, que fue una eminencia en trabajos y expediciones en las altas montañas del mundo, se trasformaron en un soporte indeleble del proceso de nacimiento, crecimiento y consolidación del principal eslabón de la cadena de servicios turísticos de esta aldea de montaña, de manera especial en la sagrada época invernal. El 11 de julio del año 2000, nacía el parque de nieve Batea Mahuida, con precarias infraestructuras, pero una férrea voluntad de hacer historia en el turismo invernal de la provincia.

Teniente Coronel Balda en un entrenamiento en los Juegos Olímpicos de Lake Placid en 1980

Inaugurando el refugio en el Nunatak, Viedma


El lonco Puel, con la apreciada compañía del coronel Balda, llevó adelante la gran hazaña de romper el perfil estructurado, y si se quiere conservador, que tenía la comunidad hasta entonces, para pasar a habituarse a algo distinto y novedoso que era ganarse la vida a través del turismo; cuenta hoy Ramón Puel, quien, por entonces con 15 años, fue uno de los tantos jóvenes que se vieron beneficiados con esta iniciativa que revolucionó para bien el paradigma mapuche. Ramón, contaba que, básicamente los ingresos económicos por ese entonces pasaban por la ganadería, pero a partir de este proyecto se pudo mostrar y demostrar que había otra opción que podía ser igual o mejor en ese aspecto. “El lonco Puel nos apasionó a todos con su idea”, dijo. Además, los inicios fueron difíciles, todo se hacía a pulmón y con mucha voluntad. Al principio se construyeron tres refugios: un depósito general, una pequeña confitería con 15 mesas y un rental de esquí. Los materiales que usamos fueron cantoneras, machimbres revestimientos de nylon. Agregó que, la pista en las primeras temporadas tenía unos 300 metros, así nació Batea Mahuida.

Nos comentaba su amigo y camarada de promoción, el coronel Juan Antonio Garibotte, recordándolo, Abel Carlos Balda: Desde sus comienzos Balda, se distinguió por sus aptitudes para desempeñarse en Montaña, comenzando a capacitarse en los cursos de Esquí y Andinismo, no bien llegó destinado a la unidad. Su segundo destino y luego de dos años en el Regimiento de Infantería de Montaña 16, fue la entonces Compañía de Esquiadores de Alta Montaña “Teniente Primero Francisco Gerónimo Ibáñez”, en Puente del Inca, donde continúo capacitándose y destacándose.

Sus allegados le llamábamos cariñosamente “el Oso” por su fortaleza y contextura física. En una oportunidad ascendiendo el cerro Cuerno, cerro satélite del macizo Aconcagua, próximo a Plaza de Mulas, la cordada que integraba debía salvar una rimaya de un poco más de 2 metros de altura y uno de los escaladores que iba a la cabeza empezó a dudar para seguir, pues, tenía problemas para salvar el obstáculo, él se agacho lo subió sobre sus hombros y lo hizo salvar el paso, esto lo cuento para mostrarles que era una persona muy práctica. También, se destacó en las carreras de esquí de fondo por su resistencia y por su técnica.

En nuestra promoción, Balda, era la figura que se destacaba en Montaña y conmigo, comenzó una sana rivalidad que era hábilmente explotada por otros montañeses; de todas formas, reconozco su superioridad como Montañista, de quien siempre aprecie su amistad.

El Dr. Lozada haciendo un trabajo con perros junto a Balda en el Refugio Berlín del Monte Aconcagua


Su enorme legado

El domingo 25 de octubre de 2020, nos dejaba Abel Carlos Balda, o como lo llamaban su amigos y camaradas, el Oso Balda, reconocido y distinguido hombre de montaña, quien nos deja un sobresaliente legado en las Tropas de Montaña, en el esquí deportivo y como antártico, para todos los que llevan estas especialidades en el Ejército Argentino.

Fue sepultado en el Cementerio de 9 de Julio, el responso, tradicional ceremonia religiosa, estuvo a cargo del Padre Carlos Tiberi, Párroco de la Catedral. En ese mismo templo colmado, se escucharon las oraciones. Decía el párroco: Elevamos una oración a nuestra Santa Patrona la Virgen de las Nieves, protectora de todos los montañeses, por el eterno descanso de su alma y pedimos al Señor que colme de fuerzas y consuelo los corazones de su familia por la partida.

El Intendente Sandro Badilla, en representación de los vecinos de Villa Pehuenia Moquehue, lamentó la pérdida del coronel Abel Carlos Balda, impulsor del desarrollo turístico de nuestros destinos, a través de la planificación del esquí como fuente de ingreso económico. El Intendente también, le dedicó palabras de homenaje al coronel Abel Balda y destacó que: Fue junto al Lonco José Miguel Puel, y los miembros de la comunidad, quienes impulsaron y pusieron en marcha el Parque de Nieve Batea Mahuida en el año 2.000. Ha sido un vecino más de Moquehue, siempre preocupado por el desarrollo de la localidad y al que la historia de nuestro pueblo lo recordará eternamente en la memoria por todo lo que nos ha dejado.

Finalmente, recordaba el coronel Carlos María Rozas: En el año 1997, al conmemorarse el centenario de la primera ascensión al volcán Lanín fue el coordinador de más de 400 entusiastas montañeses (y no tanto) que en distintas cordadas pugnaron por llegar a la cumbre. Sin embargo, sólo 18 la alcanzaron la cima, debido a las malas condiciones meteorológicas, unida a fuertes vientos y caída de piedras. Sin embargo, el objetivo se cumplió al reunir tal cantidad de montañeses entre los que se encontraba también Nelly Frey de Neumeyer, que sesenta años antes, con 25 años, se convirtió en la primera mujer en alcanzar la cumbre.

Una gran fiesta supervisada por el “Oso Balda”, se realizó para recordar y festejar este evento. Así fue el hombre que vivió en y para la montaña.

El suboficial mayor Carlos Ávila, que conoció bastante bien al coronel Abel Carlos Balda, nos decía: Llevo muy profundo en el recuerdo la imagen del coronel Abel Carlos Balda; él, fue el que me inicio en el esquí de fondo, en el Equipo Militar de Esquí, recuerdo cuando me llamó, y me dijo: “¿Así que a usted le gusta correr? Bueno, usted va a entrar al Equipo”, a lo que le contesté: ¡mi mayor no tengo ni idea del esquí de fondo! Y me contestó: “¡Usted no se haga problemas nosotros le enseñaremos!”

En ese momento yo era cabo primero, y ¡así fue!

Para nosotros era un ejemplo, siendo teniente coronel marchaba con esquí de combate a la cabeza del grupo, en una oportunidad haciendo unos reconocimientos en los pasos Potrero Escondido, pasos Navarro uno y dos, luego, subimos al Cristo Redentor con esquíes y lo bajamos, esquiando hasta Las Cuevas, en fin, era todo un personaje muy respetado en el ambiente de montaña tanto militarmente como civilmente.

Certificado de Cross Country otorgado a Carlos Balda

Agradecimiento de la Agrupacion Mapuche Puel otorgado a Abel Carlos Balda


Especialmente en el esquí, tenía un dicho que tanto nos lo repetía: “hombre grande y creyendo en el Diablo”; esto lo aplicaba cuando le íbamos a pedir algo que había prometido... al tiempo lo llamaba a uno y te daba el pedido... lo aprecie mucho y lo recuerdo con mucho afecto…. ¡más que jefe era un líder!...

En una oportunidad me dejo mientras que el resto estaba entrenando en San Martín de Los Andes, para darle clase de esquí de fondo a jóvenes de la Asociación Mendocina de Actividades de Montaña, era un grupo de unos 8 jóvenes y debía presentarme luego al término de este adiestramiento, en San Martin de los Andes, donde se encontraba el equipo... en la madrugada del día que me trasladaba, me sorprendió haciendo dedo en el Puente del Collón Cura para San Martin de los Andes; ese día tuve mucha suerte, hice dedo y paró un taxi que se dirigía hacia allá y me llevo hasta dentro de la unidad del Regimiento de Caballería de Montaña 4, donde tenía que presentarme; a él le gustaba que cumpliéramos con la tarea impuesta sea como fuere y esto lo valoraba, ¡así era él!; y si había algo que no le gustaba fue de que un competidor suyo abandonará en una competencia, aunque tuviese causa para hacerlo, esto le molestaba mucho.

Recuerdo que en una carrera en la cual participaba, me caí sobre la culata de la carabina y la rompí, llegué al polígono de tiro, con la carabina estropeada, hice el tiro, así como estaba, sin la culata, la cual, colgaba, me llamo y ¡me felicito! y me dijo: ¡Si hubiese tenido bien la culata metía todos los disparos! Era una persona que estimulaba no solo con el ejemplo sino también con palabras de aliento…

Donde íbamos, éramos muy bien recibidos por la amistad que tenía él con los organizadores de los incipientes, en esos momentos, centros de esquí del país.

Por toda su labor y por toda la entrega que tuvo por el esquí de fondo en el Ejército Argentino, ¡creo y me gustaría que el Equipo Militar de Esquí, llevara su nombre, en reconocimiento a su labor y entrega!

Lo conocí al coronel Abel Carlos Balda, cuando era jefe de la División Enseñanza de la Escuela de Instrucción Andina, en el año 1979, cuando fui a realizar mi segundo curso de montaña, el curso de Andinismo, en ese momento él, tenía el grado mayor, una persona práctica, con gran experiencia, la cual lo mostraba en cada actividad, especialmente, acompañando a los cursantes y a la par de ellos haciendo actividades del curso; recuerdo que mi cordada cuando estábamos escalando la Torre Principal del Catedral, saliendo del Nicho, nos pasó por un costado con una cordada de instructores, yendo a la cabeza, mostrando su capacidad y ejemplo a los cursantes que estábamos ahí, cumpliendo con una exigencia del curso, escalar este pico.

Era una persona de pocas palabras con el subalterno y con los superiores, es más, si uno era de su agrado por sus tareas de montaña, inmediatamente, otro era el trato, ponía a disposición del camarada, aunque sea subalterno, todos sus conocimientos y amistades tanto en el país como en el extranjero, poniendo a disposición de los que él consideraba camaradas allegados a él y brindándoles todo su apoyo.

Lo visite cuando me desempeñaba como director de la Escuela Militar de Montaña, él, ya retirado, estaba en su Neuquén natal, y fue motivo para recordar ascensiones, experiencias y porque no, preguntarle porque no escribía sus abundantes experiencias de sus actividades de montaña en distintos escenarios, me dijo, no puedo perder el tiempo en una computadora, prefiero realizarlas y que alguien contándoselas las recojas…

Así era él, directo, práctico, frontal, bondadoso, con una gran capacidad para el trabajo en la montaña, comprometido no solo con la institución a la cual pertenecía, sino también, con la sociedad misma, prueba de ello fueron sus tareas en distintos lugares de nuestra Patria, donde asesoró y ayudó a instalar medios y centro de esquí, como otras tareas más, que serán testigo de su paso por este mundo y que lo recordarán para siempre.

Diploma otorgado a Abel Carlos Balda por su participacion en la fundacion del pueblo El Chalten

La despedida a Abel Carlos Balda fue en Catedral, Neuquen


Video:
Homenaje a la Trayectoria Sr Abel Carlos Balda



José Herninio Hernández, Coronel (RE)

José Herninio Hernández
Andinista y escritor
jherdez6@gmail.com


Área Restauración Fotográfica del CCAM:
Natalia Fernández Juárez

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