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Abril 2018 – Revista Digital Nº 56
Primera Travesía Integral del Monte Pissis

Con un recorrido total de más de 100 kilómetros, en dirección sur a norte; desde la Laguna Brava al Campamento Base de la Cara Norte, realizándose en forma totalmente autónoma, sin ningún apoyo externo

Por Juan Pablo Gitelli


Fotos:
Juan Pablo Gitelli

Introducción

Corría octubre del año 2001, y en la ciudad de Famatina, en la provincia de La Rioja, se llevó a cabo el Segundo Encuentro Nacional de Montaña. El primero se había realizado en el año 2000 en Salta, en la ciudad de Cachi. Esta movida, que llevaron a cabo en gran medida los clubes de montaña de Salta, dio lugar a varias iniciativas y grupos, y se realizaron en los siguientes  años  expediciones de exploración y travesías en la Cordillera de los Andes, y especialmente en la zona de “Los Seismiles” en la Puna de Atacama.

Herman, Alex, Horacio –de pie-, Y Juan Pablo en la Cumbre

Ubicacion del Nevado de Pissis, Provincia de Catamarca, Argentina


Al encuentro fue gente de casi todo el país, recuerdo que fue multitudinario, muchos Clubes y Federaciones, montañistas, los viejos conocedores de la cordillera y montañas argentinas, hasta jóvenes que estaban haciendo las primeras incursiones en la alta montaña. Alta Montaña porque parte del encuentro consistía en ascender el Cerro General Belgrano de 6099 m.s.n.m.

Horacio Sánchez, también de Córdoba y guía de la expedición al Famatina, fue quien me invitó a participar.

Luego de que se suspendiera el ascenso con la gente del encuentro, debido a una tormenta que nos alcanzó en La Lagunita, y descender al CB, con Horacio decidimos quedarnos para intentar una travesía al macizo. También se quedaron Ale Lewis y Herman Binder. Los cuatro comenzamos el ascenso para intentar nuevamente la cumbre un par de días después. Lewis y Binder intentaron hacerlo desde La Lagunita y no llegaron, la tormenta y el frío hicieron de las suyas, por lo que con Horacio decidimos hacer un campamento de altura en el plateau pre-cumbrero y desde ahí intentamos y logramos la cumbre y suspendimos la travesía. Había un pesto terrible.

Desde ese encuentro, con Horacio y Herman comenzamos una amistad que nos llevó a realizar varias expediciones, sobre todo buscando alternativas a una ruta normal y, si se podía, en travesía.

Organizando los petates en la ciudad de La Rioja. Fernando, Herman, Alex, Horacio. Mauricio Molina en el porta equipaje

Izq.: Juan Pablo Gitelli. Der.: Alex Gárate

Izq.: Fernando Salvatierra. Centro: Horacio Sánchez. Der.: Herman Binder


El proyecto

Al regreso con Horacio, comenzamos aponer en marcha  nuestro proyecto, explorar la vertiente sur del Pissis y lo hicimos  luego de digerir todas las charlas y ponencias de aquel encuentro, donde la exploración y ascenso a cerros vírgenes, las alturas reales de las cumbres y quienes las habían ascendido por primera vez, había sido tema de todas las mesas, En ese momento, las cartas lo daban como segunda cumbre de América, con 6882 m.s.n.m. Nos interesaba no solo por ser considerado la segunda cumbre, sino, por las características de inaccesibilidad y de muy poco explorado.

Comenzamos la investigación y planificación de la logística, complicada y de alto costo, no disponíamos de vehículo todo terreno propio. Acceder al Cráter Corona del Inca, o cualquier otro punto de la vertiente sur para comenzar cualquier intento de expedición, era financieramente imposible para nosotros.

Por otra parte, Herman venía de hacer el Mercedario con Alex Garate, y como siguiente objetivo estaba el Pissis. A través del contacto de dos amigas en común fue que supimos que teníamos el mismo objetivo, pero por vertientes diferentes. La idea de la travesía va tomando forma.
Como una opción al elevado costo del transporte y la inaccesibilidad para entrar y salir por la vertiente riojana tomamos la decisión de realizar un gran acercamiento desde el Sur, desde la Laguna Brava, en autonomía, por más de 60 km, lo que nos pondría en una situación de vulnerabilidad y aislamiento total. Sin ninguna posibilidad de ser asistidos ni auxiliados en caso de necesitarlo.

En el transcurso, por invitación de Horacio, se une un amigo de La Rioja, Fernando Salvatierra. El grupo estaba definido. La expedición  quedo conformada por: Herman Binder, Horacio Sánchez, Fernando Salvatierra, Alex Garate y Juan Pablo Gitelli.

Ya con el proyecto encaminado, adquirimos las Cartas Topográficas e Imágenes Satelitales del IGM, una reliquia, puntos de GPS, y toda información que estuviera disponible. Lo demás, fue charlar sobre cómo cada uno veía la montaña, como quería encarar el proyecto y que estaba dispuesto a dar para llevarlo a cabo.

Campamento La Lagunita después de la tormenta


El Volcán Pissis

El Volcán Pissis, con 6795 metros de altura, se consolida como la tercera cumbre de América. Y presenta un reto psicofísico muy grande para los montañistas que intentan hacer cumbre en este coloso andino. Se encuentra en la Puna de Atacama. Es límite entra las provincias de La Rioja y Catamarca. Y no comparte límite con Chile, se encuentra a 20 kilómetros del límite.

Pertenece a la cordillera frontal que agrupa los cerros más altos de América. Se eleva en una de las zonas más aisladas e inhóspitas del Noroeste Argentino, y quizás del planeta, flanqueado al sur por la Sierra del Veladero y la cadena del Bonete Chico -ambos en la provincia de La Rioja-, y la cuenca de la Salina de la Laguna Verde con los macizos del Tres Cruces, Nacimiento, Walter Penck, y Ojos del Salado, al norte en la provincia de Catamarca.

Ascendido por primera vez el 7 de febrero de 1937 por los polacos Stefan Osiecki y Jan Szczepanski, se mantuvo prácticamente virgen hasta la década del ochenta cuando comienza a ser ascendido con mayor frecuencia, gracias a la huella de exploración que abre una empresa minera en la cordillera catamarqueña, y que pasa cerca de la base de la vertiente Norte del macizo.

A pesar de ello contaba con pocas ascensiones por la ladera norte. Por la vertiente sur en la provincia de La Rioja, que es la de más difícil acceso, registraba solo un ascenso a una cumbre secundaria. Este ascenso por la provincia de La Rioja corresponde a una expedición italiana en el año 1990, que acercándose a pie desde el refugio del Veladero en la zona de la Laguna Brava, hacen cumbre y regresan por la misma ruta de acceso.

Parte del grupo en un descanso en la trepada a La Lagunita


La travesía

En un recorrido total de más de 100 km. en dirección sur a norte, desde la Laguna Brava en La Rioja al CB de la Cara Norte o Ruta Normal, caminando a un promedio de 10 kilómetros por día y a una altura promedio de 5200 metros sobre el nivel del mar, se realizó en forma totalmente autónoma, sin ningún apoyo externo durante la travesía.

Los días previos a la salida fueron dedicados a la recopilación final de datos de la región, a diagramar la ruta, estudiar los mapas y acopiar el equipo necesario. Todo eso ayudo a fomentar el trabajo en equipo, única forma posible de llevar adelante esta aventura. Trabajo que llevo poco menos de un mes. Se forma así un grupo sólido, con la experiencia y resistencia necesarias para soportar las exigencias del aislamiento y un esfuerzo continuo a gran altura en plena Cordillera Frontal.

Día 1:

1º de marzo. Llegamos Alex, Herman y Horacio a la capital riojana, allí nos encontramos con Fernando. Realizamos los preparativos en la casa de nuestro amigo Adrián Peralta, viejo conocedor de las montañas riojanas y las últimas compras, repartimos el equipo.

A las 10:00 horas. nos recoge Mauricio Molina con su Land Rover y luego de acomodar todos los petates nos dirigimos hacia Jagüé, último pueblo al Noroeste de la provincia. Dejamos los datos en el puesto de guardafaunas y nos internamos en la precordillera rumbo a la “Reserva Provincial de Vicuñas y Ecosistema Laguna Brava”.

Luego del zigzagueante camino de cornisa que atraviesa la Sierra del Peñón, hacemos una parada obligatoria en el Refugio El Peñón: 3600 m. Construido en 1873, por Sarmiento, como la mayoría de refugios que componen la ruta de arrieros que llevaban ganado a Chile por “El Camino de los Toros” hace dos siglos. Perteneciente a la Batería Centro, derrotero de los arrieros provenientes de Vinchina y Jagüé.

Tras otros 25 km. arribamos al refugio de la Laguna Brava, también llamado El Retamo o Destapadito –a la entrada del refugio se encuentra el cuerpo de un arriero, tapado con piedras y lajas del lugar, que por más que intenten ocultarlo a la vista con las piedras, siempre vuelve a destaparse-, su altura: 4300 m.s.n.m. A las 18:00 horas. Mauricio sin dudar y viendo que la noche se aproxima regresa rumbo a La Rioja. En estos páramos no es recomendable transitar en un solo vehículo, y menos aún solo.

Parada obligatoria en El Peñon, refugio histórico


Días 2,3 y 4:

Realizamos caminatas de aclimatación y exploración por la zona. Estos días ayudaron a que el grupo entre en contacto y se estrechen vínculos, el entusiasmo era generalizado y la aclimatación buena. El refugio brindaba buen reparo a las condiciones climáticas de la zona, que eran demasiado benévolas para la época. Realizamos un porteo hasta un collado, desde donde nos descolgaremos a la Pampa del Veladero. Comenzamos a vislumbrar el camino que debemos recorrer en nuestra travesía, pero no nuestro objetivo, el Pissis. Faltaría mucho para que llegáramos a tener contacto visual con el macizo.

Desde el Refugio Laguna Brava, bordeando al oeste la laguna, tras unos kilómetros se puede acceder al Tambo de la Laguna Brava, una antigua tambería Inca, donde se ven restos de pircas incaicas, un curso de agua dulce que termina en la laguna, y el Cerro Don Mario, en cuya cumbre hay restos de un puesto de observación. Fueron varios los puntos que visitamos estos días para realizar la aclimatación, Alex y Herman estaban aclimatados ya que venían de ascender el Mercedario, el resto subimos de 515 m.s.n.m. a 4300 en 10 horas., nada recomendado para una buena aclimatación.

Este refugio es visitado por gran cantidad de vehículos que obligadamente pasan por su puerta, ya sea de camino al paso fronterizo o al Cráter Corona del Inca. Imaginen la cara de la gente al vernos instalados, sin vehículo, y organizando petates para salir caminando por arenales que llevan a ningún lado. Y más incrédulos aún al comentar nuestras intenciones.

Refugio de la Laguna Brava y el Veladero al fondo


Día 5:

El 5 de marzo comenzó  el acercamiento a pie. Recogemos lo dejado en el collado. A partir de aquí, no es posible hacer más porteos, nuestras mochilas rondaban los 35 kilos como mínimo. Transitamos por la Pampa del Veladero hasta la base del Co. Bonete Chico -6759 m.- donde realizamos el primer campamento, a una altura superior a los 4600 m. El tiempo seguía de nuestro lado, la caminata es corta, y el paisaje espectacular. Al atardecer nos llama la atención una leve granizada que se escucha sobre el techo de nuestras carpas, al salir… El cielo mostraba una nitidez total, ni una sola nube…

Comienzo de la travesía. Ascendemos el collado en busca de lo porteado un par de días antes

Collado a la Pampa del Veladero, al fondo el Bonete Chico


Día 6:

Seguimos en busca del camino que nos llevará al cráter del “Incapillo”. Recorremos una quebrada que transcurre entre el Co. Reclus -6000 m.- y el Co. Bonete Chico. Armamos campamento junto a unos penitentes, en un arenal a 4800 m.s.n.m. De otro planeta, así son los paisajes en los que por momentos nos encontramos.

La logística diaria consistía en caminar la cantidad de kilómetros necesarios hasta encontrar un curso de agua, un penitente o un manchón de nieve. Lo que fuese que nos proveyera agua. El elemento vital y el más escaso en la Puna. Siempre acarreando el líquido necesario para una larga caminata, podían ser 6, 10 o 20 kilómetros, lo cual incrementaba el peso en nuestras mochilas en varios kilos.

Dejamos atrás la Pampa del Veladero para ingresar en la Quebrada al pie del Reclus y del Bonete

Campamento en el arenal al pie de los penitentes


Día 7:

Seguimos por la misma quebrada hasta su desembocadura. En esta parte se hace más angosta, al punto de llegar a prácticamente cerrarse, como un callejón sin salida. Luego de unas vueltas siguiendo la quebrada acampamos al pie de la ladera sur del Cráter Corona del Inca, a unos 5000 m.s.n.m. Los días de caminata se hacen sentir, junto con la altura. La zona es buena, con hilos de agua y reparo. Buscamos los últimos rayos de sol que se van escondiendo tras la sombra de la ladera del Cráter, sin sentido, porque al fin, el atardecer nos alcanza.

Por la madrugada escuchamos vehículos subir –o bajar- al cráter, pero nunca los vimos.

Transitando la quebrada y el interminable arenal rumbo al Cráter

Paisajes de otro mundo en el arenal rumbo al Cráter. El Veladero domina todo este trayecto

Herman en una parada antes de la bifurcación.
Por un momento pensamos que teníamos que subir por alguna de estas laderas para continuar la huella

Llegando a la base del cráter donde ubicamos nuestro tercer campamento


Día 8:

Cada día cuesta un poco más levantarse del calor de la bolsa.

Ascendemos por la ladera del Cráter hasta su borde este, a 5350 m. Hasta aquí el camino había transcurrido encajonado entre quebradas, nunca pudimos ver nuestro objetivo. Pero luego de llegar a la parte superior de este borde, en frente nuestro, como esperando nuestra llegada y probando nuestro espíritu, vislumbramos el macizo del Pissis. Primer contacto visual con la masa pétrea, qué a pesar de parecer cercano, estaba aún a varios kilómetros.

El Cráter tiene 3 km. de diámetro, una profundidad aproximada de 300 m. y una laguna de deshielo en su interior. Está rodeado por la cadena del Veladero al Oeste, la del Bonete Chico al Este y el macizo del Pissis al Norte. El entorno es verdaderamente espectacular, la inmensidad es absoluta. La caminata continuo sin descender en ningún momento por debajo de la cota 5200 m. caminamos por extensos campos de arena volcánica y extrañas formaciones de piedra, hasta arribar a las 20:00 horas, a una laguna al pie de la vertiente sur del Pissis y al norte del Co.

Bonete –o Bonete Grande-. Estamos a 5100 m., recién en la base del cerro. Podría decirse que llegamos al CB. Fue el día que más caminamos, unos 17 kilómetros, y el terreno era más duro. El descanso fue  merecido.

Horacio en el descanso al borde del Cráter Corona del Inca

La vertiente sur del Pissis con toda su magnificencia. Destaca el Glaciar de los Italianos. Una parada no solo para descansar, debíamos buscar nuestro camino, nuestra mejor opción, por este lado del Cáter


Día 9:

9 de marzo. Día de descanso. Nuestra aclimatación es ideal. Se duerme bien, sin forzar la respiración, se pueden realizar grandes esfuerzos continuos sin falta de aire. Se come bien, hasta parece que va a faltar la comida.

Por una cuestión de criterios, las carpas quedaron separadas a ambas puntas de la laguna, Alex y Herman avanzaron muy rápido intentando llegar al final de la laguna, pensando que nosotros los seguíamos, pero ellos evidentemente estaban mucho más aclimatados que nosotros. Por la tarde los mates amenizaron el campamento, como en toda la travesía.

Descansando en el Campamento Base.
Luego de arduas jornadas de aproximación logramos encontrar un buen lugar, cómodo, con agua, y cercano al glaciar


Día 10:

Comenzamos el ascenso al cerro, debemos esquivar una pequeña lengua glaciar llena de penitentes. Lo hicimos por un pequeño morro que quedaba descubierto de hielo, parecía levantado de la nada con grandes bloques que amenazaban con caérsenos encima. Arribamos al pie del glaciar de la cara sur –de los italianos-. Armamos campamento a los 5800 m. Lo llamamos Campamento Vasco, lo dejamos señalado por una gran apacheta que levantamos. Desde este campamento pudimos ver la Laguna Brava a la distancia, y todo el recorrido. Frente a nosotros el Co. Bonete, nítido, con su cráter abierto en su vertiente norte. La puesta de sol fue magnifica, hacia el Pacífico la vista se perdía en el infinito. El frío comienza a sentirse cada vez más. El atardecer se transformó en una helada puesta de sol. La carpa brindo el refugio necesario para olvidar los 15º bajo cero del exterior.

C1, Campo Vasco. De fondo Bonete Grande y la cadena del Bonete Chico, 5.800 mts. aproximadmente

Vista desde el C1 al sur, La cadena del Veladero

Vista al sur-oeste. Valle del Salado


Día 11:

Ascendemos por la margen derecha del glaciar, donde la consistencia del hielo es mejor. Avanzamos rápidamente y a las 16:00 horas llegamos al collado entre la cumbre UPAME y Cardenal Samoré. Armamos campamento y dedicamos la tarde a hidratarnos abundantemente. Está despejado, frío y ventoso, pues nos hallamos en el medio del corredor norte-sur formado por el collado. El GPS marca 6480 m., dato que se corresponde con las curvas de nivel en la carta del IGM, 6500 m.s.n.m. La cena fue abundante y rica, como debe ser una comida a 6500 m.s.n.m., la sobremesa se acorto a lo normal, el frío se hacía sentir, -20º. La noche se hace larga, es difícil dormir, cuesta conciliar el sueño.

Llegando a la cumbre principal

Campamento C2 en el collado a 6.500 mts. Pasamos dos noches aquí sin inconvenientes, la aclimatación era increíble


Día 12:

Cuesta levantarse, la altura nos tiene un poco lentos. Luego del desayuno salimos de las carpas a las 9:30 horas. Subimos por la ladera sur-este de la cumbre Cardenal Samoré, una lengua de hielo duro que nos deposita justo en el collado de mayor altura que une las cumbres principales, en sentido este-oeste, la dejamos atrás y accedemos a las faldas de la cumbre principal. Llegamos a la cumbre a las 12:30  horas. con un tiempo magnifico aunque algo ventoso del lado riojano. Fotos, abrazos, intercambio de testimonios, unos mates con maní, mortadela, salame, en fin un picnic a 6795 m. El festejo de Fernando al convertirse en el primer riojano en acceder a la cumbre del Pissis. La vista es sencillamente magnífica con toda la cordillera riojana hacia el sur y gran parte de la catamarqueña hacia el norte. Hacia el Oeste se aprecia el volcán Copiapó -6100 m.- y la línea blanca del Salar de Maricunga, ambos en territorio chileno.

Los testimonios, la cruz de aluminio dejada por José Castellanos un año atrás, todo indica que estamos en la cumbre principal, pero a poco menos de 2 km se eleva la segunda cumbre del monte, que según los datos cartográficos es más baja. En realidad parece más alta, no solo desde la cumbre CAM, sino desde toda la vertiente norte.

Descendemos y a las 15:00 horas. aprox. arribamos al campamento. Descanso e hidratación. Esta segunda noche a 6500 metros fue más amena. Es increíble la capacidad de adaptación del cuerpo humano.

Ya estábamos casi con el objetivo cumplido.

Vista desde la cumbre al oeste con el cráter y el glaciar

Vista del Glaciar de los Argentinos, la laguna Negra del Cerro Negro y el Cerro Negro

Mateando en la cumbre con una vista espectacular


Día 13:

Luego de levantar las carpas en medio de fuerte ráfagas de viento, comenzamos a caminar. Salimos del corredor, que nombramos Collado Córdoba, e inmediatamente iniciamos el descenso por la margen derecha del glaciar, al naciente, de la cara norte del Pissis. Arribamos al campamento 1, 5150 m., de esta vertiente a las 17:00 horas.

Desde aquí contemplamos la verdadera dimensión de la montaña, y pudimos descansar cómodamente, al reparo del viento y cerca de un buen cause de agua.

Descendemos por la margen oriental del Glaciar de los Argentinos.
El descenso fue rápido, sin peso, aclimatados. Descendemos al C1 de la normal


Día 14:

Descanso en el mismo lugar, que era un paraíso, el sol despuntaba en todo el cielo sin que nube alguna se le acercara. Nosotros, relajados, ya con el objetivo cumplido nos dedicamos a comer, beber y charlar, con el único tramo de caminata restante en bajada, si en bajada después de 13 días, todo bajada hasta el campo base…

Podemos decir que la logística de la expedición fue perfecta, dado que en este último campamento consumimos el resto de la comida, sin que sobrara ni faltara absolutamente nada.

Último campamento durante el descenso


Día 15:

Sábado 15 de marzo. Descenso de 2 horas. hasta el campamento base Mar del Plata (4600 m.). Allí encontraríamos a Pato para llevarnos de vuelta a la civilización.

Festejos y abrazos, completamos la Primera Travesía Integral, con cumbre, al macizo del Pissis. Abriendo una nueva ruta.

A todo esto, Pato nos dice que debíamos esperar unas horas más para regresar, pues también estaba aguardando el regreso de Neil James Tucker, inglés de 25 años de edad, que había intentado en solitario la cumbre por la vertiente Norte. Tucker no apareció, y ya se conoce el final trágico y la historia de la búsqueda.

Comenzamos el descenso. Laguna Verde, Laguna de los Aparejos, Quebrada de la Coipa y muchos otros espectaculares paisajes se suceden hasta llegar a la ruta que une el pueblo de Fiambalá con el paso internacional de San Francisco. Es increíble como después de 15 días recorriendo y viviendo las dos vertientes del Pissis, a cada tramo de quebrado, arenal, laguna o cerro, la Cordillera de los Andes sigue deslumbrando nuestros ojos.

A las 20.00 horas. entramos a Fiambalá, damos aviso de la ausencia del montañista inglés y seguimos con hacia Tinogasta. La mejor parte, una buena ducha. Y nos vamos a festejar a una pizzería. Al día siguiente continuamos con asado y festejos. No hay comida que alcance ni felicidad que se compare por el objetivo cumplido. Por la tarde regresamos cada uno a su provincia.

Una experiencia única, un grupo de montañista que se unió en forma permanente con la montaña y con ellos mismos.

Descenso al Campamento Base

Descenso al Campamento Base


Nueva Ruta a la Sur del Pissis

La nueva ruta, más allá de toda la aproximación desde la Laguna Brava, accede al Glaciar de los Italianos por el ESTE del Cráter y por el ESTE del Bonete Grande, a diferencia de la expedición italiana que bordea ambos por el oeste, rodeándolo hasta una laguna de deshielo al pie de su ladera norte. Tomamos como CB el campamento en la laguna, que está al pie de la cara sur del Pissis. Encara directo al Glaciar de los Italianos y se monta por la ladera oriental del mismo. C1 a 5800 metros, Campo Vasco. C2 6500 metros, Collado Córdoba, entre cumbre UPAME y Samoré. El descenso toma desde el Collado Córdoba al Glaciar de los Argentinos, desciende bordeando por el este hasta los 5200 m. al pie de una lengua glaciar ubicada justo bajo la cumbre UPAME. Coincidiría con el C1 de la ruta Normal. De aquí, el descenso continúa por la quebrada que lleva al CB MDQ.

Cabe destacar que fue el tercer ascenso por la cara sur del Pissis, el primero realizado en 1983 por los mendocinos, luego  el de los italianos en 1990 y posteriormente  el nuestro, en 2003.

Un último descanso antes de volver a casa

 

Área Restauración Fotográfica del CCAM: Natalia Fernández Juárez

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